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MONTERREY, NL., 28 de agosto de 2025.- Este 28 de agosto se celebra en México el Día de los Abuelos, una fecha que reconoce la importancia de esas figuras que son pilar de las familias: los abuelos. Más que una celebración, se trata de un recordatorio del amor, la paciencia y la experiencia que entregan día a día a hijos y nietos.
Entre esas historias que llenan de ternura y ejemplo, se encuentra la de María Guadalupe Ramírez Zapata y Raúl Gamboa Domínguez, una pareja que ha construido un legado de amor que hoy se refleja en 10 nietos, quienes se han convertido en la razón más grande de su alegría.
Con una sonrisa serena, don Raúl comparte lo que significa para él esta etapa de la vida. Para él, ser abuelo es tan importante como lo es para un padre recibir un homenaje en su día.
“Bueno, tengo 10 nietas y se siente igual que cuando es el Día del Padre. Ser abuelo es una fecha especial”, mencionó.
Cuando se le pregunta qué espera recibir en este día, su respuesta no habla de objetos materiales ni grandes fiestas, sino de lo más esencial: el tiempo y la compañía de su familia.
“Tener a mis hijos conmigo buen rato y pues nada más es lo que busco yo en la vida: que estén conmigo, abrazarlos y disfrutar a mis nietos completamente”, expresó con emoción.
Por su parte, doña María Guadalupe habla con ternura sobre lo que significa ser abuela, y con orgullo describe a sus nietos como lo más valioso de su vida.
“Lo máximo. Son mis tesoros, mis niños. En total tengo 10 y los quiero por igual a todos”, aseguró con la mirada iluminada por el amor.
Ella, al igual que su esposo, no espera obsequios materiales para este día. Su mayor deseo es simple, pero inmensamente profundo: “amor. Que me digan que me aman, me encanta y yo los amo mucho. Son mi tesoro, todos”.
Aunque en México la celebración del Día de los Abuelos no tiene una tradición tan larga como otras festividades familiares, con el paso de los años ha cobrado un significado especial. Para María y Raúl, esta jornada representa la oportunidad de reunir a su familia, abrazar a sus nietos y sentirse acompañados por quienes más aman.
“Disfrutarlos completamente”, resume don Raúl con la certeza de que lo más valioso no se compra ni se mide, sino que se vive en cada instante compartido.
En un mundo en el que a menudo lo material ocupa un lugar protagónico, historias como la de María y Raúl nos recuerdan que los abuelos no esperan grandes cosas; lo que ellos buscan es cariño, compañía y la certeza de que los lazos familiares siguen fuertes.
Cada nieto representa para ellos un motivo de orgullo, una nueva oportunidad de dar consejos, transmitir valores, contar historias y, sobre todo, llenar de amor a quienes algún día continuarán su legado.
Este Día de los Abuelos, el testimonio de María y Raúl refleja lo que millones de abuelos en México sienten: que la verdadera riqueza de la vida está en ver crecer a sus nietos, compartir con ellos juegos, abrazos, palabras de aliento y, sobre todo, la unión que mantiene viva a la familia.
Para estos dos orgullosos abuelos, la celebración no se mide en regalos, sino en los abrazos y en esas palabras que llegan directas al corazón: “te amo, abuelo. Te amo, abuela”.