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MONTERREY, NL., 20 de noviembre de 2025.- Al cumplirse 115 años del inicio de la Revolución Mexicana, Nuevo León vuelve a situarse en el centro de la memoria histórica nacional, recordando los episodios fundamentales que protagonizó antes, durante y después del levantamiento armado que transformó al país.
Uno de los capítulos más significativos ocurrió en la antigua penitenciaría de Monterrey, ubicada dentro de la Alameda. Ahí fue encarcelado Francisco I. Madero, cuyo único delito fue oponerse a la reelección de Porfirio Díaz en la contienda presidencial de 1910.
Madero llegó a Monterrey por la Estación del Golfo y, tras ser seguido por agentes del régimen, fue detenido justo frente a la casa familiar, para luego ser trasladado a San Luis Potosí.
En esa ciudad, Madero logró escapar y partió a San Antonio, Texas, donde lanzó el llamado que detonó la Revolución Mexicana la noche del 20 de noviembre de 1910.
Tras la caída del porfiriato, Madero asumió la presidencia, pero fue asesinado durante la Decena Trágica. El responsable directo, cuyo entorno había tenido vínculos con Monterrey y con la administración de obras públicas locales, se apropió posteriormente de la presidencia de la República, marcando uno de los episodios más oscuros del movimiento.
Con el asesinato de Madero, llegó al poder Venustiano Carranza, y de su movimiento surgieron tres figuras clave nacidas o formadas políticamente en Nuevo León:

Los dos primeros aspiraron a la presidencia de México: González Garza en tres ocasiones y Villarreal en dos, consolidándose como personajes de gran influencia durante y después de la guerra revolucionaria.
La ruptura entre Carranza y los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata provocó violentos choques que impactaron de lleno a Nuevo León. El estado sufrió saqueos, destrucción y constantes reacomodos militares.
Cuando las fuerzas de Pancho Villa entraron a Monterrey, comandadas por Felipe Ángeles, este último asumió la gubernatura del estado. Sin embargo, poco después cedió el cargo a Raúl Madero, hermano del expresidente asesinado.
Durante su estancia en Monterrey, Villa buscó financiamiento para su movimiento y exigió apoyo a los empresarios locales. Al no obtener la respuesta esperada, ordenó el cierre temporal de diversas compañías, entre ellas la Cervecería Cuauhtémoc, a cuyos propietarios solicitó un donativo de un millón de pesos. Ante la falta de liquidez, los industriales sólo lograron reunir 230 mil pesos.
La presión obligó a las familias propietarias, entre ellas los Garza Laguera, a emigrar temporalmente a Texas. Regresaron tiempo después, tras la estabilización política y la llegada de Carranza a Monterrey, quien incluso visitó la cervecería ya reabierta.
Estos acontecimientos, desde el encarcelamiento de Madero hasta los enfrentamientos entre facciones revolucionarias y la intervención de figuras clave como Villa, Ángeles y Carranza, forman parte del legado que Nuevo León aportó a la Revolución Mexicana.
A más de un siglo del movimiento, el estado recuerda su papel determinante en una lucha que transformó al país y cuyos ecos aún resuenan en la vida política y social de México.





