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MONTERREY, NL., 15 de octubre de 2026.- Con la llegada de octubre, el color naranja comienza a aparecer en calles, comercios y decoraciones relacionadas con Halloween y el Día de Muertos en Nuevo León.
Aunque ambas celebraciones tienen orígenes distintos, comparten este tono por su relación con el otoño, las cosechas y elementos característicos de la temporada.
En Halloween, celebrado el 31 de octubre, el naranja se asocia principalmente con las calabazas, uno de los símbolos más reconocidos de la festividad. Su uso se popularizó con la tradición de tallar rostros en estos frutos para crear las conocidas jack-o'-lanterns, que suelen colocarse en puertas y ventanas.
El color también evoca las hojas secas y los paisajes otoñales, mientras que su combinación con el negro refuerza la estética de misterio y oscuridad característica de Halloween. Este último tono suele relacionarse con la noche, las sombras y las historias de terror.
En el caso del Día de Muertos, que se celebra el 1 y 2 de noviembre en México, el naranja está estrechamente relacionado con la flor de cempasúchil; sus pétalos de color amarillo intenso y naranja se utilizan para adornar altares, tumbas y caminos que, de acuerdo con la tradición, guían simbólicamente a las almas de los difuntos hacia las ofrendas.
El cempasúchil es uno de los elementos más representativos de esta celebración, pues su color y aroma forman parte de las prácticas con las que las familias recuerdan a sus seres queridos. Las flores también se colocan en arcos y caminos decorativos durante los festejos.
En Halloween destaca por su vínculo con las calabazas y la temporada otoñal, mientras que en el Día de Muertos tiene un lugar especial por su relación con el cempasúchil y las tradiciones mexicanas de memoria y homenaje a quienes han fallecido.




