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MONTERREY, NL., 4 de octubre de 2025.- Cada 4 de octubre, en distintas parroquias y plazas públicas de Nuevo León y el mundo, cientos de familias se dan cita para llevar a bendecir a sus mascotas en honor a San Francisco de Asís, santo patrono de los animales y de la ecología, cuya festividad es también una oportunidad para reflexionar sobre la relación del ser humano con la naturaleza.
Francisco de Asís nació en Italia a finales del siglo XII y desde joven optó por una vida de austeridad, servicio y amor hacia toda la creación. Sus biógrafos narran que predicaba no solo a las personas, sino también a los pájaros y otros animales, a los que llamaba hermanos menores. Esa visión, adelantada a su tiempo, lo convirtió en un símbolo universal de fraternidad y respeto hacia todo ser vivo, y es la base de por qué hoy se le reconoce como patrono de los animales.
Con el paso de los siglos, diversas historias y leyendas reforzaron su imagen como protector de la naturaleza. Una de las más conocidas es la leyenda del lobo de Gubbio, recogida en Las Florecillas de San Francisco, colección de relatos escrita en el siglo XIV. Se cuenta que un lobo feroz aterrorizaba a la ciudad italiana, atacando ganado y personas. Francisco se enfrentó al animal, lo contuvo en nombre de Cristo y logró que se amansara a sus pies. El pacto fue que los pobladores lo alimentarían si él dejaba de hacer daño. Algunos interpretan esta narración como un hecho real; otros señalan que se trataba de una metáfora de un ladrón violento al que Francisco convenció de cambiar su vida. Sea como sea, el relato ha sobrevivido como símbolo del poder de la compasión para transformar hasta lo más temido.
La influencia del santo llegó hasta la actualidad. El fallecido papa, Jorge Mario Bergoglio, eligió el nombre de Francisco precisamente como un homenaje a su sencillez y a su compromiso con los más vulnerables, incluidos los animales y el medio ambiente.
Bajo esa inspiración, la tradición de bendecir a las mascotas en su día ha cobrado fuerza en muchos países, incluido México, donde familias enteras acuden con perros, gatos, aves y hasta especies poco comunes para recibir la bendición y reforzar el lazo de cariño y respeto hacia sus compañeros de vida.




