Arde la pasión por los Auténticos Tigres con la tradicional Quema del Borrego
MORELIA, Mich., 30 de junio de 2026.- Ganar es lo más importante en el fútbol. Los estilos y las formas son cuestión de estrategia, de la calidad de los futbolistas y del gusto del técnico. Los números de México en esta Copa Mundial de Fútbol permiten pocos reclamos: cero goles en contra, ocho goles a favor y, sobre todo, cuatro victorias. Impecable el trayecto para llegar al quinto partido. Esta noche, además, México tuvo autoridad y dominó a un rival que vale 442 millones de euros: un dos por cero contundente.
El fútbol nunca ha sido una guerra, pero hay partidos tensos, duros, que comienzan a jugarse antes de que el balón ruede. En este caso, un sector de la prensa ecuatoriana calentó el duelo con la falacia de que la Federación Mexicana de Fútbol les negaba entradas a los aficionados sudamericanos. Por la noche, cerca de mil aficionados mexicanos llevaron serenata hasta bien entrada la madrugada a los jugadores ecuatorianos, hasta las puertas de su hotel de concentración.
El equipo de la mitad del mundo ya venía con cansancio acumulado tras un retraso en su vuelo proveniente de los Estados Unidos, que le significó un viaje de nueve horas. A la tensión por arrancar el encuentro hubo que sumar sesenta minutos de retraso por una tormenta eléctrica.
Las alineaciones que envían los entrenadores son también una carta de intenciones y Javier Aguirre no se guardó nada. La joven promesa del fútbol mexicano, Gilberto Mora, a quien algunos colocan, por su inteligencia en la cancha, junto a futbolistas como Tomás Boy y Benjamín Galindo, fue enviado al terreno de juego en un 4-4-3, donde Lira basculó como un tercer central y un quinto zaguero. Una propuesta para tener la pelota y presionar al rival.
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