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MONTERREY, NL., 24 de agosto de 2026.- El regreso a clases en Nuevo León no solamente representa el retorno de más de un millón de estudiantes a las aulas, sino también el inicio de un intenso debate sobre el uso de celulares, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial dentro de los planteles educativos.
La discusión se centra en encontrar un equilibrio entre el aprovechamiento de la tecnología como herramienta educativa y la necesidad de evitar que el uso excesivo de dispositivos afecte la concentración, el aprendizaje y la convivencia entre los estudiantes.
Uno de los principales puntos de preocupación es el impacto que pueden tener las pantallas y los algoritmos de las redes sociales en la atención de niñas, niños y adolescentes, además de posibles efectos relacionados con el aislamiento social cuando existe un uso excesivo.
En el Congreso de Nuevo León se analizan propuestas encaminadas a establecer límites para el acceso y utilización de dispositivos móviles durante las jornadas escolares.
El objetivo de estas iniciativas es establecer reglas claras que permitan a las escuelas determinar cuándo los celulares pueden utilizarse con fines académicos y cuándo deben mantenerse fuera de las actividades escolares.
La intención es evitar que los dispositivos se conviertan en una distracción permanente dentro de las aulas, sin impedir que puedan ser utilizados como herramientas de aprendizaje cuando los docentes así lo determinen.
A la discusión sobre los teléfonos se suma el crecimiento de las herramientas de inteligencia artificial, que cada vez son utilizadas con mayor frecuencia por estudiantes para realizar tareas, investigar información o desarrollar trabajos escolares.
El reto para las autoridades educativas será encontrar mecanismos que permitan aprovechar estas tecnologías de manera responsable, sin que sustituyan el razonamiento, la lectura, la escritura y el desarrollo cognitivo de los menores.
Uno de los principales riesgos señalados es que los estudiantes recurran a la IA para elaborar trabajos completos sin comprender los contenidos, además de facilitar prácticas como el plagio.
Antes de establecer normativas definitivas, la Secretaría de Educación Pública y las autoridades estatales contemplan espacios de diálogo con maestras, maestros y padres de familia.
La intención es conocer las experiencias que existen directamente en las escuelas y construir criterios que puedan aplicarse de manera adecuada según las edades de los estudiantes y las necesidades de cada plantel.
De esta manera, el regreso a clases también abre una nueva discusión sobre cómo debe convivir la educación tradicional con las nuevas tecnologías.
El desafío será establecer reglas que permitan que celulares, redes sociales e inteligencia artificial sean herramientas al servicio del aprendizaje y no elementos que terminen afectando la concentración, la convivencia o el desarrollo académico de los estudiantes.




