Rescatan a jabalí atrapado en una fosa de cuatro metros en Monterrey
MONTERREY, NL., 8 de septiembre de 2025.- Adoptar una mascota no solo significa darle un hogar a un animal, sino también abrir un espacio de amor y compromiso en la vida de quien lo recibe. Esto lo sabe muy bien Samuel, residente de Nuevo León, quien compartió su experiencia tras adoptar a dos perritos que hoy forman parte de su familia: Chipotle y Chispita.
Samuel relató que llevan casi dos años con Chipotle, mientras que Chispita llegó hace aproximadamente nueve meses. Ambos perros han transformado su rutina diaria, en especial su actividad física.
“Gracias a ellos retomé la corrida por las mañanas. Chipotle aguanta hasta 10 kilómetros y nos acompaña en todas nuestras salidas”, comentó.
Además, Chispita disfruta de los paseos en la sierra y de jugar en el agua, demostrando que los perros adoptados también pueden llevar una vida activa y feliz en contacto con la naturaleza.
El mensaje de Samuel hacia la comunidad es claro y contundente: adoptar es mejor que comprar.
“Al adoptar, le das una oportunidad a un perro que necesita amor. Comprar puede ser más caro y corres el riesgo de adquirir un animal enfermo. La adopción significa cambiar la vida de un ser vivo y recibir amor incondicional a cambio”, señaló.
A través de su historia, Samuel busca inspirar a más personas en Nuevo León a considerar la adopción como la primera opción: “cada perro adoptado es una vida salvada, una oportunidad de brindar cariño y cuidado. Chipotle y Chispita me han enseñado lo valioso que es actuar y no quedarse de brazos cruzados ante el abandono animal”, agregó.
Hoy, la historia de Samuel y sus perritos es un ejemplo de cómo la responsabilidad, el amor y la acción pueden transformar vidas. Adoptar no solo cambia la vida de un perro, sino también la de quienes deciden abrir su hogar y su corazón.




