La república de los aristochairos
¡Ay, mi México mágico! Siempre encontrando formas creativas de sacarnos una sonrisa… ¡y unos pesos más del bolsillo!
¡Salud! (…con agua de la llave, si te alcanza)
Resulta que ahora el gobierno, en su infinita sabiduría, ha decidido que su prioridad, lo suyo lo suyo no son las extorsiones, los asesinatos, la delincuencia generalizada, los baches o el reguetón. No. Lo que ellos quieren es lana porque con tanta obra inútil y tanta beca, ya no tienen nada en la cartera. ¿Solución? Claro, pegarle otro "mordisco" al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los refrescos. ¡Sí, señores! Porque claro, lo que el país necesitaba era que los chescos fueran más caros.
"No impuestos nuevos, jamás, nunca ever, pero…"
Y aquí es donde la cosa se pone buena. ¿Recuerdan cuando nos prometieron que no habría nuevos impuestos? ¡Ah, qué tiempos aquellos, señor don Simón! Pareciera que fue apenas la semana pasada. Ah, cabrón, sí fue la semana pasada. Pero bueno, quién necesita ser honesto cuando se puede ser… "creativo" con las finanzas públicas, ¿verdad? Porque, a ver, técnicamente no es un "impuesto nuevo", solo es un "ajuste" al que ya existía. ¡Qué diferencia! Es como decir que no te comiste el pastel entero, solo le diste una "probadita" a cada rebanada.
¿Quién le quiere meter gol a la Presidenta?
Ahora, la pregunta del millón: ¿a quién se le ocurrió esta genial idea? Algunos dicen que es un complot maquiavélico de los funcionarios en Hacienda para hacer quedar mal a nuestra flamante Presidenta, Claudia Sheinbaum. Otros andan volteando a ver con sospecha a los diputados y senadores mal gobernados por Ricardo Monreal y Adán Augusto López. Y es que, ¡imagínense! Justo cuando la jefa anda tratando de demostrar que tiene el sartén por el mango, ¡pum!, le avientan este "regalito" envenenado. ¡Qué casualidad!
Los pobres pagan los platos rotos (y tú, bajas por los chescos)
Pero más allá de lo pesado que se llevan al mal llamada Cuarta Transofrmación, lo que realmente preocupa es a quién afecta esta medida. Y la respuesta, como siempre, es la misma: a los que menos tienen. Porque, seamos honestos, ¿quiénes son los que más consumen refrescos? Pues sí, adivinaron: la banda que menos tiene. ¿Y por qué? Pues porque, a veces, es más fácil y barato comprarse un chesco que tener acceso a un vasito de agua potable de calidad. Según datos de la ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición), el consumo de bebidas azucaradas es significativamente mayor en hogares de bajos ingresos, donde la disponibilidad de agua entubada y potable es limitada. ¡Qué ironía!
La piratería gana, como siempre
Y por si fuera poco, esta medida tiene otro efecto secundario: ¡incentivar el mercado negro! Porque, a ver, si los chescos ya estaban caros, ahora lo estarán aún más. ¿Qué va a pasar? Pues que los socios de Morena (sí, ya saben: los del crimen organizado) encontrarán la forma de vendernos refrescos "pirata" o de contrabando. A lo mejor, ese fue el plan desde el meritito principio.
Así que, ahí lo tienen. Una política pública que, en teoría, busca mejorar la salud de los mexicanos, pero que en la práctica solo sirve para exprimirnos un poquito más y complicar la vida de los que menos tienen.




