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MONTERREY, NL., 4 de septiembre de 2025.- Las denuncias virtuales por violencia sexual están lejos de ser una solución para las mujeres víctimas y, por el contrario, contribuyen a su revictimización, denunciaron integrantes del colectivo Morras Feministas Monterrey. Es por lo anterior que presentaron una iniciativa ante el Congreso local para exigir que las querellas por estos delitos sean presenciales y con atención inmediata.
La propuesta busca reformar la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para garantizar que la Fiscalía habilite módulos de denuncia física, abiertos las 24 horas, los siete días de la semana, atendidos por personal capacitado en perspectiva de género, psicólogas y trabajadoras sociales.
Para el colectivo, denunciar una agresión sexual desde una computadora no solo implica un proceso frío y burocrático, sino que también mina la seguridad emocional de la víctima, al no encontrar empatía ni acompañamiento.
“Denunciar frente a una pantalla, sola, sin alguien que escuche o acompañe, es volver a ser violentada”, afirmó Leidy López, vocera del colectivo. “No hay humanidad ni comprensión. Hay miedo, hay frustración y, muchas veces, hay maltrato”.
Durante la entrega de la propuesta en la Oficialía de Partes del Congreso, López cuestionó que los canales digitales de denuncia suelen ser lentos, impersonales e ineficaces, lo que desalienta a muchas mujeres a continuar el proceso legal.
“Es absurdo que tardes más de tres horas en hacer una denuncia por internet. Y cuando lo logras, lo que recibes es un trato indiferente, a veces hasta con tintes de acoso”, agregó.
Como parte del contexto de su iniciativa, el colectivo documentó tres casos recientes de acoso callejero en el estado: uno en el Metro, otro en el Barrio Antiguo y un tercero en una unidad de transporte público. En este último, denunciaron que el chofer se burló de la víctima en lugar de intervenir.
La vocera también pidió que se establezcan protocolos de actuación para operadores del transporte público, quienes muchas veces desconocen cómo actuar ante estos delitos, o simplemente optan por ignorarlos.
“Ese vagón debería ser un refugio, y hoy es otro espacio donde nos sentimos vulnerables”, subrayó.
Las activistas insistieron en que la justicia debe empezar desde el momento en que una víctima se anima a denunciar, y para ello es necesario ofrecer un entorno humano, seguro y con perspectiva de género. El colectivo espera que la iniciativa sea analizada a la brevedad por el Congreso, y reiteró su disposición a dialogar con los legisladores para impulsar una atención digna a las mujeres.





