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MONTERREY, NL., 23 de agosto de 2026.- Mientras madres y padres de familia se preparan para el regreso a clases, en algunos negocios de Monterrey comienza una de las temporadas de mayor trabajo: el forrado de libros y libretas, una tarea que para muchos representa un verdadero reto y que Tania Moreno ha convertido en un oficio al que se dedica desde hace 14 años.
En la Papelería Cinco de Febrero, ubicada sobre la calle Cinco de Febrero, entre Quintana Roo y Tepic, en la colonia Nuevo Repueblo, Tania toma las tijeras, la cinta y el contact para transformar en cuestión de minutos una libreta común en un cuaderno protegido y listo para regresar a las aulas.
La clave, explica, está en la paciencia, especialmente al trabajar con el plástico transparente adhesivo, pues en lugar de intentar colocarlo de una sola vez, aprendió a pegarlo sección por sección para evitar burbujas y arrugas.
Es precisamente esa dificultad la que, asegura, ha hecho que muchas personas terminen recurriendo a ella. Lo que para algunos representa una tarea complicada, después de años de práctica Tania logra hacerlo parecer sencillo.
Cada libreta le toma aproximadamente entre cinco y seis minutos, aunque detrás de esa rapidez hay años de experiencia y un proceso que ella misma fue perfeccionando para ahorrar tiempo y poder cumplir con los pedidos durante las temporadas de mayor demanda.
La cantidad de trabajo puede llegar a ser considerable. En algunas temporadas, Tania ha llegado a forrar hasta 600 libretas, además de los libros y otros materiales que las familias llevan para dejar listos antes del inicio del ciclo escolar.
El servicio tiene un costo de 25 pesos por libreta, incluyendo lustrina y contact, además de etiquetas personalizadas de regalo. Para los libros, el precio es de 20 pesos únicamente por la colocación del contact.
Pero el regreso a clases también ha llevado a Tania a ampliar sus servicios. Además del forrado, se dedica a surtir listas de útiles escolares para padres de familia que no cuentan con tiempo suficiente para realizar las compras por su cuenta.
A la par, las tradicionales portadas escolares también han evolucionado. Actualmente, cuenta, están en tendencia los diseños personalizados, por lo que ella misma crea las portadas y las entrega impresas en papel adhesivo, listas para colocar, o bien ofrece el servicio completo de forrado.
Y aunque pudiera parecer que se trata de un trabajo exclusivo para los primeros años escolares, Tania ha visto cómo la costumbre se extiende a otros niveles. Incluso en las preparatorias ya comienzan a solicitar el forrado de libros y libretas.
Su experiencia le ha permitido desarrollar una forma de trabajo que le ayuda a atender grandes cantidades de pedidos sin trabajar contra el tiempo. Así, entre una libreta y otra, el oficio que comenzó hace 14 años se convierte durante esta temporada en una pieza más de los preparativos que anuncian que el regreso a clases está cada vez más cerca.
Porque detrás de cada libreta perfectamente forrada hay algo que no viene en ninguna lista de útiles: mucha paciencia y años de práctica.




