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MONTERREY, NL., 31 de diciembre de 2025.- Al cierre de 2025, Nuevo León presenta un balance de seguridad marcado por avances relevantes en la reducción de delitos de alto impacto, pero también por retos persistentes en la percepción de inseguridad ciudadana, de acuerdo con cifras oficiales del Gobierno estatal y datos de encuestas nacionales. El año concluye con indicadores que reflejan una mejora en la incidencia delictiva grave, aunque la sensación de riesgo continúa siendo un tema pendiente para las autoridades.
Uno de los principales logros señalados durante este año fue la disminución de homicidios dolosos, delito que históricamente ha sido uno de los mayores retos en la entidad. A lo largo de 2025, los reportes oficiales mostraron una tendencia constante a la baja y, en comparativos interanuales, se documentó una reducción cercana al 49 por ciento respecto a 2024. Esta caída permitió que Nuevo León mejorara de manera importante su posición a nivel nacional, alejándose de los primeros lugares en incidencia de homicidios.
En el rubro de delitos de alto impacto, las autoridades estatales también destacaron una reducción drástica en los feminicidios, con descensos superiores al 80 por ciento en distintos periodos del año, así como una baja en otros delitos violentos. Estos resultados fueron atribuidos al fortalecimiento de las estrategias de seguridad, al incremento del despliegue de corporaciones estatales y a operativos focalizados en zonas de mayor riesgo.
La incidencia delictiva general también mostró una tendencia positiva durante 2025. Reportes de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León indican que, en el primer semestre del año, el total de delitos denunciados presentó una disminución cercana al 19 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que refuerza la narrativa oficial de una contención en la actividad delictiva.
Sin embargo, el cierre de año también deja en evidencia un contraste con la percepción ciudadana. Encuestas como la ENVIPE y la ENSU, elaboradas por el INEGI, revelan que una parte importante de la población aún considera inseguro su entorno, especialmente en zonas urbanas. Aunque Nuevo León se mantiene por debajo del promedio nacional en algunos indicadores de percepción, la sensación de inseguridad persiste y no ha disminuido al mismo ritmo que las cifras oficiales.
Autoridades reconocen que esta brecha entre los datos estadísticos y la percepción social representa uno de los principales desafíos en materia de seguridad pública. Especialistas señalan que factores como robos, delitos patrimoniales y hechos de alto impacto mediático influyen directamente en la forma en que la ciudadanía evalúa su entorno, aun cuando los delitos más graves muestran una tendencia a la baja.
De esta manera, Nuevo León cierra 2025 con indicadores de seguridad mixtos: avances claros en la reducción de homicidios, feminicidios y otros delitos violentos, pero con la necesidad de reforzar acciones que permitan mejorar la percepción de seguridad y la confianza ciudadana. El reto para 2026 será no solo mantener la tendencia positiva en las cifras, sino lograr que estos resultados se reflejen de manera tangible en la vida diaria de los nuevoleoneses.




