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MONTERREY, NL., 23 de diciembre de 2025.- Para la familia Pérez, la llegada de la Navidad es sinónimo de unión y tradición. Desde hace 15 años, celebran una posada que se ha convertido en una cita infaltable, marcada por rezos, piñata, regalos y convivencia familiar.
La anfitriona es Patricia Pérez, habitante del sur de Monterrey, quien cada año abre las puertas de su hogar para reunir a hermanos, sobrinos, abuelos y cuñados en un ambiente reflexivo y festivo.
“Me gusta organizar con tiempo cada uno de los adornos navideños para recibirlos a todos con la mejor experiencia posible. Elijo los adornos, pienso en dinámicas y, junto con mi esposo y mis hijos, añadimos un toque especial cada año para que sea inolvidable”, comentó.
La celebración reúne a cerca de 50 asistentes, quienes suelen acudir vestidos con los llamados ugly sweaters. Para la cena, la familia opta por platillos típicos de la temporada como pavo, lasaña y postre de manzana, los favoritos de los invitados.
“Generalmente nos cooperamos todos para adquirir la cena con anticipación y asegurarnos de que la persona que la prepare tenga disponibilidad, así solo nos preocupamos por pasar un buen rato”, explicó Patricia.
Detalló que el menú se somete a votación entre los asistentes, mientras que ella se encarga de la decoración, la mesa y hasta el aroma del lugar para crear un ambiente especial.
Para la familia Pérez, el aspecto religioso es fundamental. Rezar el rosario o realizar alguna alabanza forma parte esencial de la velada. Para ello, adquieren velas, imprimen textos bíblicos y fomentan la participación tanto de adultos como de niños.
“Una posada sin rezo no es posada. Para nosotros es importante transmitir a los niños la fe y la importancia de Dios en nuestras vidas. Después de eso ya vienen los juegos y los premios”, señaló.
Para amenizar la noche, organizan concursos como atrapar pelotas, construir torres y jugar a caras y gestos, actividades que generan risas y recuerdos plasmados en fotografías.
Además, cada asistente lleva un regalo económico y otro divertido. Mediante una ruleta, se asignan los obsequios de forma aleatoria.
“Nos encanta porque todos somos muy creativos y, más allá de los regalos, disfrutamos el hecho de estar juntos con salud y amor”, compartió.
Patricia aseguró que esta tradición continuará por muchos años más, ya que para su familia representa una de las fechas más esperadas del año.





