Inauguran en Monterrey la VI Reseña de la Gráfica Nuevo León
"Hay mas personas en Silent Hill" señaló Roberto, uno de los trabajadpres de Plaza La Silla ante la falta de clientes, lo que señala ha fortalecido el concepto de que se convirtió en un centro comercial fantasma con pasillos solos y letreros de se renta en muchos de los locales comerciales.
Y es que, ya lejos quedaron los años en que el Mall Plaza San Pedro y Plaza La Silla eran referentes del comercio en el Área Metropolitana de Monterrey.
Hoy en día, ambos complejos lucen deteriorados y prácticamente olvidados, una situación atribuida en gran medida al modelo de condominio bajo el cual operan.
Inaugurados alrededor de 1990, en un periodo de expansión urbana y bonanza económica, estos centros comerciales se consolidaron como símbolos de modernidad. Plaza San Pedro se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad sampetrina, mientras que Plaza La Silla atendía a visitantes del sur de Monterrey y estudiantes del Tecnológico.

Con el paso del tiempo, la competencia y la evolución del mercado los dejaron rezagados. De acuerdo con especialistas del sector inmobiliario, su principal obstáculo es la fragmentación de la propiedad. A diferencia de los centros comerciales actuales, que cuentan con un solo dueño o una administración centralizada, en estas plazas cada local pertenece a un propietario distinto.
Esta estructura complica cualquier proceso de modernización, pues decisiones como remodelaciones, estrategias de mercadotecnia o ajustes de operación requieren el consenso de decenas de dueños. Analistas señalan que la falta de acuerdos ha frenado durante años cualquier intento de renovación, agravado por el hecho de que muchos propietarios ya no perciben rentas o incluso son difíciles de localizar.
El asesor inmobiliario Guillermo Godínez Palma explicó que este esquema deriva en una falta de control y uniformidad que afecta directamente la rentabilidad. Según detalló, cuando los locales se venden, cada dueño hace modificaciones a su gusto, generando una apariencia desordenada y deteriorada.
Un recorrido realizado permitió constatar fallas en servicios básicos, como escaleras eléctricas y elevadores fuera de operación, además de filtraciones y evidentes problemas de mantenimiento.
Otro consultor inmobiliario coincidió en que el modelo de condominio impide una gestión ágil y dificulta incluso la posibilidad de demoler y reconstruir los espacios, ya que se necesitaría el acuerdo de todos los propietarios para vender sus locales y fijar un precio, un desafío casi imposible.
A este rezago estructural se suma la competencia de nuevos desarrollos como La Fe, Esfera, Pueblo Serena o Paseo San Pedro, que ofrecen experiencias más atractivas para el consumidor actual, respaldadas por administraciones capaces de adaptarse rápidamente a las tendencias, atraer marcas internacionales y renovar espacios conforme a la demanda.
El crecimiento del comercio electrónico también ha contribuido a disminuir el flujo de visitantes a estos centros comerciales tradicionales, profundizando su decadencia.
