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MONTERREY, NL., 9 de julio de 2026.- Después de vivir durante más de dos décadas con una malformación congénita que afectaba su rostro y lo llevó a enfrentar discriminación desde la infancia, un joven de 29 años recuperó funciones esenciales como respirar y masticar, además de transformar por completo su apariencia, gracias a una compleja reconstrucción facial realizada por especialistas del IMSS en Nuevo León.
El procedimiento fue realizado en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia No. 21, donde un equipo multidisciplinario planeó y ejecutó una reconstrucción integral del rostro mediante tres cirugías de alta especialidad.

Ángel Abraham nació con una alteración en el desarrollo de los huesos faciales que impedía el crecimiento adecuado del tercio medio del rostro, mientras que su mandíbula presentaba un crecimiento excesivo y una desviación lateral. Además, una fractura nasal sufrida en la infancia agravó sus problemas respiratorios y de masticación.
"Mi vida, desde la niñez, infancia y juventud, siempre ha sido muy difícil, muy traumática. Yo ya estaba cansado de que en la calle la gente me viera diferente", recordó el paciente.
Tras ser valorado inicialmente en la Unidad de Medicina Familiar No. 20, en Juárez, fue canalizado a la UMAE No. 21, donde la cirujana maxilofacial Liliana Gómez Rodríguez encabezó la planeación del tratamiento con apoyo de estudios clínicos, tomografías, modelos tridimensionales e impresión 3D.
La primera cirugía consistió en adelantar el tercio medio facial mediante cortes óseos de alta precisión realizados con tecnología de ultrasonido, técnica que permitió disminuir el riesgo de lesiones en nervios y tejidos.
En una segunda intervención, los especialistas corrigieron la posición de la mandíbula para mejorar la mordida y la alineación dental, además de realizar injertos de grasa para recuperar el volumen y la simetría del rostro.
Finalmente, el cirujano plástico Edgar García Álvarez reconstruyó la nariz mediante una rinoplastia utilizando cartílago obtenido de una costilla del propio paciente, complementando el procedimiento con nuevos injertos de grasa para perfeccionar la armonía facial.
Además de la transformación estética, la cirugía permitió al paciente recuperar funciones básicas como la respiración nasal y una adecuada masticación, mejorando significativamente su calidad de vida.
"Me sentí alguien diferente, alguien nuevo; me siento lleno de alegría, de júbilo, de gozo", expresó Ángel Abraham.
El joven también agradeció al personal médico que participó en su tratamiento.
"Para mí son personas importantísimas. Hablando desde el fondo de mi corazón, mi agradecimiento para cada uno de ellos, porque cambiaron mi vida. Si no hubiera sido por ellos, seguiría igual… o quizá ya no estaría aquí", manifestó.
El IMSS informó que la UMAE No. 21 es uno de los centros de referencia del noreste del país para este tipo de procedimientos de alta complejidad, brindando atención a pacientes provenientes de Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, San Luis Potosí y Tamaulipas.





