Caen hondureño y tamaulipeco con arma y droga en Monterrey
MONTERREY, NL., 16 de julio de 2026.- Lo que en mayo fue presentado por el Gobierno de México como un importante golpe contra una presunta red dedicada al huachicol fiscal terminó con la libertad de José Antonio Cortés Huerta, alias El Titán, luego de una serie de resoluciones judiciales que modificaron por completo su situación jurídica.
Poco más de dos meses después de su captura, un juez dejó sin efectos la vinculación a proceso que enfrentaba y, posteriormente, una jueza resolvió no procesarlo al considerar que existían insuficiencias probatorias y presuntas irregularidades en las diligencias de cateo.
José Antonio Cortés Huerta fue detenido el 9 de mayo durante un operativo federal realizado en Nuevo León, en el que participaron diversas corporaciones de seguridad y se ejecutaron cateos en inmuebles de Monterrey, San Pedro Garza García y Allende.
Durante la operación, las autoridades reportaron el aseguramiento de armas de fuego, droga, vehículos y animales exóticos.
Tras su captura, el Gobierno federal presentó el caso durante la conferencia matutina y señaló que El Titán era un presunto integrante de una célula relacionada con el Cártel del Noreste, dedicada, según las investigaciones, al traslado y distribución ilegal de combustible como parte del denominado huachicol fiscal.
Además, fue identificado como presunto colaborador de Roberto Blanco Cantú, alias El Señor de los Buques, investigado por su presunta participación en esa actividad ilícita.
Durante el proceso penal, la defensa promovió diversos recursos legales argumentando que el imputado padecía severos problemas cardíacos que ponían en riesgo su vida si permanecía en prisión.
Con base en documentación médica presentada ante el Poder Judicial de Nuevo León, los abogados señalaron que Cortés Huerta enfrentaba riesgos de complicaciones cardiovasculares, lesión renal aguda, falla multiorgánica e incluso la muerte.
El 17 de junio, un juez autorizó que abandonara el penal de Apodaca para ser trasladado al Hospital Universitario, donde recibiría atención médica especializada.
Posteriormente, la autoridad judicial también autorizó que continuara el procedimiento bajo la medida de resguardo domiciliario.
El rumbo del caso cambió el 8 de julio, cuando un juez concedió una suspensión definitiva que dejó sin efectos la vinculación a proceso dictada previamente.
Cinco días después, el 13 de julio, una jueza con sede en Cadereyta resolvió no vincularlo a proceso al estimar que existía falta de pruebas suficientes y presuntas irregularidades en los cateos mediante los cuales se obtuvo parte de la evidencia presentada por la autoridad.
Con esa resolución, José Antonio Cortés Huerta recuperó su libertad.
La evolución del expediente marcó un desenlace distinto al planteado por las autoridades federales tras la captura de El Titán.
Aunque inicialmente fue presentado como uno de los presuntos operadores de una red dedicada al huachicol fiscal, las decisiones emitidas por juzgados de Nuevo León modificaron completamente su situación jurídica.
Primero obtuvo autorización para salir del penal por motivos médicos, después se le concedió el resguardo domiciliario y, finalmente, la autoridad judicial dejó sin efectos su vinculación a proceso y determinó no procesarlo por los delitos que le fueron imputados, al considerar que las pruebas resultaban insuficientes y que existían presuntas irregularidades en las diligencias de cateo.
No obstante, las resoluciones judiciales no constituyen un pronunciamiento sobre la inocencia o culpabilidad del imputado, sino que responden a la valoración de los elementos de prueba presentados por la autoridad durante esta etapa del proceso.




