Monterrey, Nuevo León México a 28 de octubre de 2026
Cuando el humano ya no está: ¿Cómo viven las mascotas el luto?
28 de octubre de 2026
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19:00
IA
Zully Acosta/Quadratín Nuevo León
MONTERREY, NL., 28 de octubre de 2026.- Cuando una mascota fallece, el dolor suele ser profundo; pero ¿alguna vez nos hemos detenido a pensar qué ocurre cuando es ella quien pierde a la persona con la que compartía su vida? Los perros y gatos también pueden resentir esa ausencia, pues sus días estaban llenos de momentos y rutinas junto a quien más querían. De pronto, ya no están los paseos de siempre, la hora de la comida cambia o esa persona que les daba cariño deja de aparecer por la puerta.
Aunque no podemos asegurar que las mascotas comprendan la muerte como lo hacemos los humanos, sí pueden verse profundamente afectadas cuando pierden a alguien con quien tenían un vínculo cercano, explicó el etólogo Mario Martínez.
Pero ¿cómo saber si nuestro perro o gato está resintiendo esa ausencia? La clave está en observarlo: si deja de comportarse como lo hacía habitualmente, vale la pena prestarle atención.
¿Cómo saber si mi mascota está triste por la pérdida?
Cada animal reacciona de manera diferente. Algunos buscan más compañía, mientras que otros prefieren estar solos. Entre los cambios que podemos notar están:
Busca a quien ya no está: recorre habitaciones, se queda junto a la puerta o acude a los lugares donde solía encontrar a esa persona.
Come menos: pierde el interés por su alimento o cambia sus hábitos a la hora de comer.
Duerme más o está inquieto: puede pasar más tiempo descansando o, por el contrario, tener dificultades para dormir.
Ya no disfruta lo mismo: pierde interés en jugar, salir a pasear o realizar actividades que antes le encantaban.
Está más sensible: ladra, aúlla o maúlla más de lo habitual, busca constantemente compañía o se esconde.
Cambia algunos hábitos: puede tener alteraciones en sus rutinas para hacer sus necesidades o, en los gatos, en su acicalamiento.
Estas señales pueden aparecer después de una pérdida, pero no siempre significan que la mascota esté viviendo un duelo. También podrían indicar dolor o alguna enfermedad, por lo que es importante consultar al veterinario si los cambios son notorios.
¿Qué podemos hacer para ayudarla?
Lo más importante es no esperar que se adapte de un día para otro. Así como cada persona vive su pérdida a su manera, cada mascota necesita su propio tiempo.
El etólogo Mario Martínez recomienda mantener sus horarios de comida, paseos y descanso, ofrecerle compañía y permitirle acercarse cuando lo desee, sin obligarla a recibir caricias o interactuar.
También ayuda conservar objetos familiares, como su cama y sus juguetes, y dedicar tiempo a actividades que disfrute. En el caso de los perros pueden ser paseos tranquilos y juegos de olfato; para los gatos, juegos que estimulen sus instintos y espacios donde puedan sentirse seguros.
“La idea no es reemplazar a quien perdió, sino ayudarle a sentirse acompañado y seguro con las personas que ahora están a su lado.”, explica el especialista.
¿Cuándo debemos preocuparnos?
No existe un tiempo exacto para que una mascota se adapte a la ausencia. Lo importante es observar si poco a poco recupera sus actividades y mantiene sus hábitos de alimentación y descanso.
Si deja de comer, está muy decaída, parece sentir dolor o presenta cambios importantes en su comportamiento, necesita una revisión veterinaria. Si ya se descartaron problemas de salud, pero persisten señales de ansiedad intensa, vocalizaciones constantes o dificultad para quedarse solo, un etólogo clínico veterinario puede ayudar a determinar qué necesita y establecer un plan de atención.
Y si la familia piensa en adoptar otra mascota para hacerle compañía, lo mejor es no apresurarse. Un nuevo integrante no sustituye el vínculo que perdió y su llegada también puede representar un cambio difícil.
A veces, ayudar a nuestra mascota no significa hacer algo extraordinario: basta con darle tiempo, conservar aquello que le brinda seguridad y acompañarla con cariño mientras aprende a vivir con una ausencia.