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MONTERREY, NL., 18 de junio de 2026.- Hace algunas décadas era poco común ver a un padre asistir a una junta escolar, cambiar pañales o pedir permiso en el trabajo para llevar a su hijo al médico. Hoy, esas escenas forman parte de la cotidianidad de miles de familias en Nuevo León, donde la paternidad ha comenzado a alejarse del modelo tradicional centrado únicamente en la proveeduría económica.
La figura paterna en la entidad atraviesa una transformación impulsada por cambios sociales, culturales y familiares que han redefinido el papel de los hombres dentro del hogar. Ahora, además de aportar al sustento familiar, muchos padres participan activamente en la crianza, el cuidado diario y el acompañamiento emocional de sus hijos.
De acuerdo con Manuel Ribeiro Ferreira, investigador de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), más de la mitad de las familias en Nuevo León ya no corresponden al esquema nuclear tradicional integrado por padre, madre e hijos.
Estos cambios en la estructura familiar se reflejan en las estadísticas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Nuevo León existen más de 55 mil hogares encabezados por padres solteros, hombres que asumen de manera directa las responsabilidades económicas y de cuidado de sus hijos.
Además, la entidad mantiene una de las proporciones más altas de menores que viven con ambos padres. Se estima que alrededor del 75.3 por ciento de niñas, niños y adolescentes residen con su madre y su padre, mientras que un 13.6 por ciento vive únicamente con la madre y un 1.4 por ciento solamente con el padre.
Para los especialistas, esta transformación responde a cambios culturales que han modificado las expectativas sobre los roles de hombres y mujeres dentro del hogar. Una investigación titulada “Significados de la paternidad para los jóvenes de Nuevo León”, desarrollada por académicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), encontró que las nuevas generaciones asocian la paternidad no solo con la capacidad de proveer económicamente, sino también con el cuidado, la atención y la construcción de vínculos afectivos con los hijos.
El estudio señala que los jóvenes consideran cada vez más importante la presencia y participación activa del padre en la vida cotidiana de la familia. Asimismo, se destacó que los hombres jóvenes han comenzado a cuestionar modelos tradicionales que privilegiaban la autoridad y la distancia emocional como características de la figura paterna.
Esta evolución también se refleja en los hogares. Mientras generaciones anteriores crecieron con padres que pasaban gran parte del día fuera de casa debido a las jornadas laborales, hoy existe una mayor valoración de la convivencia familiar y de la presencia cotidiana en momentos clave del desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Aunque persisten desafíos relacionados con el equilibrio entre la vida laboral y familiar, la paternidad moderna en Nuevo León avanza hacia un modelo más participativo, cercano y corresponsable, en el que la presencia emocional comienza a tener tanto peso como el sustento económico.
En un estado donde las dinámicas familiares continúan transformándose, la imagen del padre proveedor ya no define por completo la paternidad. Para miles de familias nuevoleonesas, ser padre implica hoy acompañar, cuidar y estar presente, una evolución que refleja los cambios sociales de una nueva generación.




