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MONTERREY, NL., 24 de junio de 2026.- La pasión mundialista volvió a apoderarse de Monterrey este miércoles, donde miles de aficionados de Corea del Sur comenzaron a llegar desde temprana hora al Estadio Monterrey para apoyar a su selección en el duelo frente a Sudáfrica, correspondiente a la última jornada de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Vestidos con camisetas rojas, banderas nacionales y todo tipo de artículos alusivos a los Guerreros de Taeguk, los seguidores coreanos transformaron los alrededores del llamado "Gigante de Acero" en una auténtica fiesta asiática.

Las largas filas para ingresar al inmueble estuvieron acompañadas por cánticos, fotografías y muestras de apoyo a su selección, que busca cerrar de manera positiva su participación en esta etapa del torneo.
"¡Vamos Corea! Nuestro equipo ganará esta noche", expresó uno de los aficionados mientras ondeaba una enorme bandera surcoreana junto a otros seguidores.
Las tradicionales banderas blancas con el símbolo Taegeuk fueron protagonistas en las inmediaciones del estadio, donde el color rojo dominó el paisaje y dejó en claro cuál era la afición más numerosa durante las horas previas al encuentro.
Sin embargo, los seguidores de Sudáfrica también se hicieron presentes y aportaron su característico ambiente festivo con bailes, música y coloridas vestimentas que llamaron la atención de los asistentes.

El encuentro representa el tercer partido mundialista que se disputa en Monterrey, ciudad que nuevamente mostró su capacidad para recibir a miles de visitantes internacionales.
Debido a la expectativa generada por el encuentro, las autoridades reforzaron los operativos de seguridad y control de accesos alrededor del inmueble.
Sobre la avenida Pablo Livas, cerrada temporalmente a la circulación vehicular, elementos de Fuerza Civil, corporaciones municipales y de la Guardia Nacional instalaron filtros de revisión y vallas de contención para agilizar el ingreso de los asistentes.
A diferencia de los dos partidos anteriores celebrados en Monterrey, en esta ocasión los aficionados de ambas selecciones fueron concentrados en distintos puntos de acceso delimitados con vallas, dejando atrás el esquema de fila única utilizado en jornadas previas.
Entre banderas, cánticos y una atmósfera completamente mundialista, la afición coreana comenzó a ganar el primer partido de la noche fuera de la cancha, convirtiendo los alrededores del estadio en una auténtica marea roja.





