Digitaliza DIF Nuevo León trámites y servicios para las familias
MONTERREY, NL., 30 de abril de 2026.- La adopción no solo transforma la vida de un niño, también cambia para siempre la de quienes deciden abrir su hogar y su corazón.
Este es el caso de Lalito, un niño que llegó a una familia llena de amor en medio de un gran reto: enfrentar un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda tipo B.
En entrevista exclusiva con el equipo de Quadratín Nuevo León, sus padres, Analiz Sánchez y Alejandro Almaguer, compartieron su experiencia de adopción y cómo esta decisión les ha enseñado lecciones de vida, resiliencia y esperanza.

Alejandro describió la emoción de convertirse en padre a través de la adopción.
“Pues la verdad es que muy contentos, muy honrados. Yo me siento muy bendecido, una, pues por lograr lo que tanto anhelamos tanto tiempo que era ser papás, y en este caso a través de la adopción; y desde luego bendecido porque nos tocó tener un hijo maravilloso que nos ha dado muchísimas experiencias, muchos aprendizajes y estoy seguro que vamos a seguir aprendiendo mucho, mucho, mucho", relató con un nudo en la garganta.
Alejandro resaltó la gratitud de poder acompañar a su hijo en cada paso de su vida y explicó que cuando conocieron a Lalito, el niño ya tenía un diagnóstico de cáncer. La noticia fue impactante, pero la familia decidió confiar en los médicos y en el pronóstico favorable.
“Pues nos enteramos que tenía un diagnóstico de cáncer, de leucemia linfoblástica aguda tipo B. Y de principio, pues como todos, ¿verdad? Cáncer y frío. O sea, el nombre espanta mucho ya desde el momento que decimos que tiene cáncer. Gracias a Dios tuvimos la oportunidad de hablar con todos sus doctores, ver todos los antecedentes", señaló Alejandro.
El tratamiento no fue sencillo: Lalito pasó un año con quimioterapias mientras se adaptaba a su nuevo hogar.
“La verdad es que digo, fue duro al principio, porque fue todavía un año con nosotros que estuvo en quimioterapias y pues estarlo acompañando, estarlo llevando. Pues es duro, es duro ver un niño de esa edad que esté pasando por ese proceso. Gracias a Dios, la verdad es que le fue muy bien en las quimioterapias cuando estuvo con nosotros", explicó Analiz.
La estabilidad emocional y el cariño de su familia demostraron ser un componente fundamental en su sanación.
Lalito llegó a la familia cuando tenía cinco años, y desde entonces ha vivido tres años llenos de cariño y normalidad. La pareja recuerda que la adaptación fue rápida.
“Llegó con nosotros aquí a la casa el día 5 de abril. O sea, él no tardó nada, nada, nada, en adaptarse, en quererse unir a su casa, porque ese es un proceso", comentó Analiz.
El camino hacia la adopción no fue fácil. La pareja intentó concebir de manera biológica durante nueve años sin éxito, enfrentando múltiples tratamientos de fertilidad y pruebas médicas sin resultados definitivos.
Fue entonces cuando decidieron acercarse al DIF Nuevo León y explorar la adopción como una alternativa. Alejandro recordó que siempre tuvo la intención de brindar un hogar a un niño que necesitara amor.
El proceso de adopción, aunque más accesible bajo la actual administración, implicó también enfrentar las realidades de los niños bajo resguardo.
“Íbamos los dos bien animados, o sea, los dos ya íbamos así, de que con una pluma en la mano, así, ya, ¿dónde firmo, verdad? Pero todo el mundo tiene un concepto de la adopción, o bueno, no sé, a lo mejor yo lo tenía así, que todo iba a ser color de rosa. O sea, yo iba a llegar y me iban a dar a mi niño o mi niña, y ¡ay, todo es bonito! Y ya llegamos a la casa y la familia feliz", recordó Analiz.
Sin embargo, la conexión con Lalito fue inmediata: la chispa del niño les conquistó desde el primer momento, y no dudaron en dar el paso.
Hoy, Lalito tiene ocho años y está próximo a cumplir nueve en octubre. Además de disfrutar de la vida familiar, mantiene contacto con otros niños que compartieron momentos importantes en su infancia, reforzando la idea de que el pasado de cada niño es parte de su historia y debe ser reconocido y respetado.
Los padres de Lalito destacan la importancia de celebrar la infancia: asistir a eventos del DIF, pasar tiempo de calidad y fomentar actividades que lo hagan feliz.
“A lo mejor llevarlo a comer, a lo mejor llevarlo a pescar, le gusta mucho. Bueno, no se cuente que él y su papá pesca, rancho, cacería. No, hombre, olvídate, son uno mismo. Entonces, a ver a dónde lo lleva. Lo lleva a pescar un rato", concluyeron Analiz y Alejandro.
La historia de Lalito y su familia es un testimonio del poder transformador del amor y la adopción, recordando que brindar un hogar estable y lleno de cariño puede hacer la diferencia en la vida de un niño y en la de quienes deciden acompañarlo.




