Mínimos de una democracia
DEL ESCENARIO AL ATRIL
Todo empezó el sábado pasado, cuando Ricardo Salinas se paró en la Arena Ciudad de México y soltó, frente a miles de personas, que sí está dispuesto a pagar los impuestos justos, pero no a dejarse extorsionar ni a aceptar cobros inventados. Al lunes siguiente, el gobierno, como si le hubieran pisado el callo, le dedicó buena parte de la mañanera para responderle. Y ahí empezó el festival de contradicciones, malabares verbales y “otros datos” que ya son marca registrada de la casa.
MESAS TÉCNICAS… PERO CON AROMA A NEGOCIACIÓN
Ya es casi un deporte nacional: cuando el gobierno queda en evidencia, cambia el nombre a las cosas. Así, lo que para cualquier mortal sería una negociación, para ellos se convierte mágicamente en “mesas técnicas”. Pues qué suerte. El propio Arturo Medina Padilla lo dijo sin querer: sí hubo reuniones entre Grupo Salinas, la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría Fiscal. Pero ahora, con cara de santo, asegura que no fue nada serio. Como si en Bucareli se juntaran nomás a platicar de series y cafecito.
SIN FIRMA, PERO CON SELLO DE LA SEGOB
El nuevo truco del día: “no hay documento firmado”. Ajá. Lo que sí hay es una nota informativa, fechada el 22 de noviembre de 2022, elaborada por la mismísima SEGOB y firmada por —adivinen— el propio Medina Padilla. En esa joyita se “sugiere atender” una ruta de solución y un monto específico. Pero claro, ahora dice que no vale porque no lo firmaron con sangre ni lo subieron al DOF. Si así se manejan los “técnicos”, imagínate los improvisados.
NARRATIVA CONTRA DOCUMENTOS: EL CLÁSICO DEL SEXENIO
Mientras el gobierno se enreda en su discurso con olor a mañanera recalentada, Grupo Salinas sacó documentos, fechas y pruebas concretas. Pero del otro lado solo hay verbo, mucho verbo. Un desfile de palabras para rellenar el hueco de los hechos. Ya lo conocemos: cuando no tienen con qué responder, apelan al guion de siempre —el de los buenos contra los malos— y cruzan los dedos para que la gente no lea más allá del encabezado.
HERENCIA MALDITA… PERO BIEN COBRADA
El colmo del descaro: el propio gobierno reconoce que los créditos fiscales vienen de sexenios pasados. O sea, ni siquiera son broncas que nacieron en la era de la “Cuarta Transformación”. Y aún así, no pierden oportunidad de colgarse la medalla. Porque, eso sí, cuando se trata de cobrar, la herencia sí aplica. Y de paso confirman —aunque no les guste decirlo en voz alta— que Grupo Salinas está al corriente con todos los impuestos de estos años. Pero eso no cabe en el cuento de “los evasores del pueblo”, así que hacen como que no lo escucharon.
“NO ES POLÍTICO”, PERO HABLAN DE ESO TODOS LOS DÍAS
Y aquí viene el remate: el gobierno jura y perjura que esto “no es político”. Claro, por eso lo mencionan más de cien veces en las mañaneras, primero con AMLO y ahora con Sheinbaum. Por eso mandan bots, instruyen a sus “periodistas orgánicos” y sueltan dardos al Poder Judicial para que actúe “como debe ser”. Pero no, cómo creen, no es político. Es pura coincidencia, como cuando tu ex dice que no te stalkea pero ya sabe con quién saliste el viernes.
EL TEATRO SIGUE, PERO EL GUION YA CANSA
En resumen, el show continúa. Un gobierno que se contradice, un funcionario que finge amnesia selectiva, y una narrativa que ya ni Netflix se atrevería a producir por falta de credibilidad. En esta historia, lo único técnico es la manera en que torcieron el lenguaje para no admitir lo evidente. Pero bueno, cada quien sus cuentos… y sus mesas.




