Caen 3 con órdenes de aprehensión en Apodaca
MONTERREY, NL., 7 de abril de 2026.- Detrás de cada escena acordonada, cada indicio resguardado y cada cadáver trasladado al Servicio Médico Forense, hay un equipo que trabaja con precisión, disciplina y vocación.
El equipo de Quadratin Nuevo León acompañó a los peritos del grupo de homicidios de la Fiscalía del Estado de Nuevo León para conocer de cerca cómo transcurre un día completo dentro de este delicado y exigente trabajo.
Por motivos de seguridad, los entrevistados fueron identificados como Carmen y Edgar, criminólogos, peritos C.
El día comienza temprano en el Instituto de Criminalística y Servicios Periciales. Carmen, perito C, explica que al llegar revisan minuciosamente todo el equipo que usarán: cámaras fotográficas y videográficas, baterías, material de embalaje, guantes, cubrebocas y cubre calzado. Cada elemento se limpia, se desinfecta y se registra en bitácoras para garantizar que nada falte.
“Llenamos bitácoras de cómo nos entregan el equipo y cómo lo recibimos. En dado caso que algo falte, nos encargamos de reabastecerlo. La preparación es clave para poder salir a cubrir cualquier evento”, comenta Carmen.
Edgar agrega que la camioneta pericial también debe estar equipada con testigos métricos, maletines para indicios, cintas de medir, brújulas y todo lo necesario para documentar cada detalle de la escena del crimen.
Cuando reciben el aviso de un homicidio, los peritos se preparan y se dirigen a la escena. Antes de intervenir, se entrevista a los primeros respondientes para conocer las circunstancias del evento.
Al llegar, se colocan trajes blancos, guantes, cubrebocas, cubre calzado y, en ocasiones, lentes de seguridad, asegurándose de no contaminar la escena ni alterar evidencia crucial.
“La toma de fotografías y videos se hace antes de levantar cualquier evidencia. Cada indicio se embala siguiendo la cadena de custodia, y el cadáver se traslada al SEMEFO para su autopsia”, explica Carmen.
Incluso después de retirar el cuerpo, revisan nuevamente la escena para asegurarse de no pasar por alto ningún indicio.
De regreso en la Fiscalía, los peritos elaboran informes detallados y envían las evidencias a laboratorios especializados: balística forense, revelado de huellas y análisis técnico o químico, según la naturaleza de cada indicio.
“Si los casquillos coinciden con otros eventos, se notifica al Ministerio Público para integrarlos a la carpeta de investigación. Nuestro trabajo no termina en la escena, forma parte de un proceso judicial más amplio”, explica Edgar.
Los peritos enfrentan escenas de violencia que dejan huella emocional. Carmen recuerda casos donde fallecieron menores:
“Llegaba a mi casa y revisaba a mi hija cada dos horas para asegurarme de que respirara. Este trabajo te hace valorar cada detalle de la vida y la seguridad de quienes amas”.
Edgar coincide: el contacto con eventos violentos prepara psicológicamente al personal, pero también exige fortaleza emocional y apoyo de psicólogos cuando es necesario.
Algunos de los casos más impactantes incluyen homicidios de menores, múltiples asesinatos familiares y eventos de extrema violencia, donde los peritos deben procesar la escena con profesionalismo y delicadeza, especialmente cuando los indicios involucran a niños.

“Uno se hace más frío con la sangre, pero también más consciente de los detalles que pueden salvar vidas”, comenta Carmen.
Aunque no buscan confrontaciones, los peritos reconocen los riesgos de su trabajo. La exposición a escenas violentas y a individuos peligrosos es constante, pero su compromiso es con la justicia y la imparcialidad.
“Nos enfrentamos a lo peor que puede suceder, pero cada día reafirma nuestro compromiso con la verdad y la justicia”, concluye Edgar.
Un día con los peritos de homicidios de Nuevo León es un viaje entre disciplina, ciencia y humanidad.
Desde la preparación de equipos, el análisis meticuloso de la escena, la recolección y resguardo de evidencia, hasta la elaboración de informes y participación en procesos judiciales, su labor es silenciosa pero vital.
Cada fotografía, cada indicio y cada informe contribuye a esclarecer la verdad y garantizar justicia para víctimas y familias afectadas.
Entre trajes blancos, maletines de evidencia y luces de torretas, Carmen y Edgar representan el orden en medio del caos, la vocación frente a la violencia y la dedicación de quienes trabajan para que la justicia prevalezca en Nuevo León.





