Monterrey, Nuevo León México a 11 de septiembre de 2026
Es Primaria Francisco Naranjo de Nuevo León pionera nacional en educación digital
03 de septiembre de 2025
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12:46
Aarón Giner/Quadratín Nuevo León
Aarón Giner/Quadratín Nuevo León
MONTERREY, NL., 3 de septiembre de 2025.- La educación básica en México ha dado un giro histórico con la transformación de la Escuela Primaria General Francisco Naranjo, ubicada en Nuevo León, que se convirtió en la primera institución a nivel nacional en dejar de lado libretas, lápices y plumas, para adoptar un modelo educativo 100 por ciento digital.
El director del plantel, Héctor Azel Hernández Moreno, explicó en entrevista exclusiva para Quadratín Nuevo León que esta transición no fue un cambio improvisado, sino el resultado de años de planeación, investigación y visión a futuro.
“Las generaciones actuales son audiovisuales, están inmersas en la tecnología. Hoy pedimos comida, ropa o hacemos pagos en el supermercado a través de aplicaciones. Nos preguntamos en las juntas de consejo cómo íbamos a evolucionar en la educación, y la respuesta fue clara: teníamos que migrar hacia lo digital”, relató el académico, quien además forma parte del Sistema Nacional de Investigadores y colabora con la Escuela de Ciencias de la Educación.
Aunque el proyecto se planeaba implementar de lleno hasta el 2030, se adelantó tras un caso que marcó un antes y un después en la institución.
Hernández Moreno narró que dentro de un grupo escolar había un alumno con autismo que no respondía a las explicaciones tradicionales del maestro.
“El problema no era que el profesor fuera malo, sino que el niño tenía otras necesidades. Le dimos una tableta y empezó a aprender de forma audiovisual. Ese fue el detonante. Dijimos: esto no puede esperar al 2030, el cambio debe ser ahora”, explicó.
Inspirados en teorías de especialistas como Leo Tratenberg, que afirman que las nuevas generaciones aprenden mejor a través de estímulos visuales y tecnológicos, el plantel decidió acelerar la transformación digital.
Si bien la escuela mantiene el cumplimiento de los aprendizajes que establecen los planes de estudio oficiales, la manera de alcanzarlos cambió radicalmente.
“Si el programa pide que el niño haga una cartulina, la hace, pero de forma digital. Los anuncios publicitarios ahora se elaboran en plataformas, no con tijeras y pegamento. La idea es que el aprendizaje se adapte a las herramientas que realmente utilizan los niños en su vida cotidiana”, explicó el director.
Este enfoque permite que los estudiantes no sólo memoricen contenidos, sino que aprendan a investigar, comparar fuentes y desarrollar proyectos con tecnología.
“Hace 30 años un maestro podía mostrar a sus alumnos una estampita de un volcán. Hoy no podemos seguir pidiendo eso. Con una tableta, los niños pueden ver un volcán en realidad aumentada. ¿Por qué seguir con prácticas pedagógicas de hace más de 100 años cuando tenemos recursos que hacen el aprendizaje más atractivo y significativo?”, cuestionó.
El director recordó que la transición comenzó hace una década, de manera paulatina, con la implementación de pequeñas herramientas tecnológicas:
Registro de asistencia con huella digital, lo que evitó pérdida de tiempo en el aula.
Juntas escolares virtuales, que facilitaron la participación de padres sin necesidad de ausentarse del trabajo.
Uso de plataformas digitales para reforzar materias como matemáticas, español y ciencias.
Inclusión de aplicaciones especializadas para alumnos con necesidades particulares, como los que presentan autismo.
“Las videollamadas han sido un beneficio enorme. Un padre puede conectarse desde su trabajo para hablar con el maestro y enseguida volver a sus labores, sin temor a pedir permiso al jefe. Esto revolucionó la comunicación escuela-familia”, señaló Hernández.
Como en todo cambio radical, el proyecto enfrentó resistencia al inicio. El director reconoce que fueron principalmente los padres mayores de 40 años quienes mostraron temor, debido a que no crecieron en un entorno digital.
“El pavor no fue de los niños, ellos nacieron digitalizados. El miedo fue de los adultos que no dominaban la tecnología. Pero poco a poco fueron viendo los beneficios. Además, recibimos un gran apoyo de empresarios y de la iniciativa privada que aportaron recursos para consolidar el modelo”, explicó.
Hoy, la aceptación es tan grande que la escuela tiene una lista de espera de mil 200 alumnos y recibe estudiantes de municipios lejanos que viajan hasta dos horas diarias para formar parte de este innovador sistema.
Uno de los temas más polémicos en la actualidad es el uso de la inteligencia artificial (IA) en la educación. Para Hernández Moreno, no se trata de prohibirla, sino de enseñar a usarla correctamente.
“No podemos negar que los niños van a usarla. Lo importante es guiarlos. No queremos que sólo pidan ‘hazme un resumen de Cristóbal Colón’, sino que aprendan a preguntar: ‘¿qué comía Cristóbal Colón?’, ‘¿quiénes eran sus padres?’, ‘¿qué estudió?’. Se trata de fomentar la curiosidad y el pensamiento crítico usando estas herramientas”, subrayó.
El director enfatizó que la tarea de los maestros también se transformó: ya no se trata de dictar clases que los alumnos copien en una libreta, sino de acompañar procesos de investigación y orientar a los estudiantes para que aprovechen la tecnología.
“Queremos que la libreta y el pizarrón queden atrás como única herramienta. Hoy el niño tiene en su celular un blog de notas y acceso a múltiples fuentes de información. La clase no debe ser lo que diga el maestro, sino lo que el estudiante sea capaz de descubrir con las herramientas a su alcance”, señaló.
Los frutos de este modelo ya se perciben. Exalumnos han regresado a la institución para agradecer la formación recibida, asegurando que la transición digital les facilitó el camino en preparatorias, universidades e incluso en sus primeros pasos profesionales.
“Los mismos maestros que son padres nos lo dicen: esto es lo que hay hoy en las universidades, en los bachilleratos, en las operaciones médicas que ya son en línea. Lo que se sembró aquí fue una semilla que hizo que los estudiantes entendieran que el aprendizaje es autónomo e independiente”, afirmó el director con orgullo.
Ser pioneros implica una enorme responsabilidad. Hernández Moreno lo sabe: “Estamos en el foco de lo que pueda ser este modelo. No decimos que sea bueno o malo, simplemente es una evolución. El compromiso de los maestros es enorme, pero sabemos que estamos construyendo el camino hacia la educación del futuro”.
La Escuela Primaria General Francisco Naranjo no sólo rompió con un paradigma centenario en la enseñanza básica mexicana, sino que se colocó como un referente nacional en innovación educativa. Su caso abre la discusión sobre si la educación tradicional, con libretas y pizarrón, puede seguir siendo atractiva y funcional para las nuevas generaciones que nacieron rodeadas de tecnología.
“Estamos convencidos de que la educación tiene que avanzar al ritmo de la sociedad”, concluyó Hernández Moreno.
Con esta experiencia, Nuevo León se coloca a la vanguardia en materia educativa, sentando un precedente que podría transformar el modelo escolar en todo el país.