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MONTERREY, NL., 31 de octubre de 2025.- Aunque alrededor de 400 personas recurren anualmente al padre Ernesto María Caro, sacerdote de la Arquidiócesis de Monterrey, solicitando un exorcismo, los casos que realmente lo ameritan son de cuatro a cinco, máximo seis, por año.
Si bien, el también párroco de la Parroquia de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, en San Pedro Garza García, señaló para Quadratín Nuevo León que parecen muchos, es debido a que el demonio no los deja normalmente luego de un solo exorcismo.
“Parece que son muchos porque normalmente el demonio no las deja con un solo exorcismo. Todo esto es un misterio que no entendemos”, explicó.
El exorcismo, detalló, se lleva a cabo únicamente después de comprobarse que existe una acción a la cual se le denomina “extraordinaria” del demonio.
“El demonio tiene dos formas de actuar, una se llama ordinaria que es la que ejerce sobre todos nosotros continuamente, está relacionada con el pecado, con la sugestión, o llega al punto incluso de la obsesión. Pero es una forma ordinaria, de esa nos veremos atacados todos y se combate a través de la vida espiritual”.
“La parte extraordinaria es donde realmente el demonio penetra ya nuestro ámbito material y puede dañar a las personas, y en ese caso es necesario un exorcismo”, de acuerdo con el sacerdote, en estas situaciones el demonio puede tomar el control completo de una persona.
El exorcista de la Arquidiócesis de Monterrey explicó que el demonio no es como muchos piensan, es decir, “ese ser así coludo y con los cuernitos, nada que ver, verdad; el demonio ni siquiera tiene rostro porque es un ser espiritual”.
En cuanto a las posesiones, el presbítero indicó que son ataques donde aparece una serie de elementos extraordinarios que le permiten hacer a la persona cosas que un humano no tiene modo de hacer.
“Son ataques donde puede haber, como lo veríamos en El (exorcismo) de Emily Rose (la película más apegada a la realidad en su opinión), aparecen cortadas en las personas, aparece la escritura de nombres en la piel, de los demonios, en fin, aparece una serie de elementos extraordinarios; la voz de la persona puede cambiar, convertirse la voz humana en un rugido de león, hacer cosas que un humano no puede hacer.
“Al menos por su edad y por su fuerza, una persona delgadita, que diríamos enclenque, a la que no es posible sujetar entre cuatro personas, de gran fuerza, tiene una fuerza completamente superior a sus fuerzas”.
Ernesto María Caro también observó que la persona afectada puede hablar distintas lenguas fluidamente, entre ellas, latín o hebreo.
“Habla latín (el demonio) cuando sabe que el sacerdote sabe latín, así como para ponerlo a prueba, en fin, es un burlón”, contó.
El padre observó que se debe de tener cuidado con la asistencia a brujos, adivinos, chamanes, lectores de las cartas, pues quienes se adentran en ello, en un momento el demonio puede llegar a tener una verdadera posesión de la persona.
Muchos que recurren a él en busca de un exorcismo, solo necesitan una oración, señaló. No obstante, ciertos hábitos pueden dejar la “puerta abierta” al demonio que, aunque no quiere decir que entre, el sacerdote indicó que es una clara invitación a que alguien lo haga.
“Es gente que no ora, no lee la Biblia, no va a misa, no se confiesa, no nada”, dijo.
Así, mencionó, el demonio cobra fuerza en su forma ordinaria y puede causar malestares o situaciones, que como puede trabajar fácil en su cabeza, lo convence de hacer cosas o de dejar de hacer cosas, manteniéndolo en una línea donde probablemente se pierda y no sea feliz.
“Hay otra gente que ha estado yendo a ver brujos, adivinos, que creen en los horóscopos, en fin, que han ido con chamanes o que han entrado a prácticas un poquito más complicadas”, en estos casos, puesto que existe lo que denominó como una “contaminación”, se necesita hacer una oración de liberación.
Si bien, dio a conocer que pese a que en muchas partes del mundo no hay exorcistas, esto no es sinónimo de que el demonio no esté intentando trabajar de manera extraordinaria en las personas.
“Todavía aún en muchísimas partes del mundo no hay exorcistas, o sea, aún habiendo una población medianamente grande de católicos, no existe este ministerio y eso no quiere decir que el demonio no esté en un momento dado intentando trabajar de una manera extraordinaria en las personas”.




