Evacúan vía aérea a adulto mayor de comunidad incomunicada en Santa Catarina
MONTERREY, NL., 11 de marzo de 2026.- Arriesgar la vida para salvar la de otros es parte de la rutina diaria de los elementos de Bomberos de Nuevo León, quienes enfrentan incendios, accidentes, fugas de gas y emergencias químicas para proteger a la población, incluso cuando su propia integridad está en riesgo.
En entrevista exclusiva para Quadratín Nuevo León, dentro del reportaje especial Un día con…, el bombero operativo Eliud Alberto Soto Martínez abrió las puertas de la estación para mostrar cómo se vive esta vocación desde adentro.
“Mi nombre es Eliud Alberto Soto Martínez, soy bombero operativo aquí en Bomberos Nuevo León”, compartió al iniciar el recorrido.

La jornada de un bombero comienza a las 9 de la mañana y concluye hasta las 9 del día siguiente. Son turnos de 24 horas activas por 48 de descanso.
Al iniciar la guardia, reciben turno y revisan minuciosamente herramientas, radios y unidades. Todo debe estar en óptimas condiciones.
“Los equipos deben estar preparados al 100 por ciento para que no vayan a fallar dentro de un incendio”, explicó.
Si no hay emergencias, realizan mantenimiento en la estación: limpieza, pintura o revisión de equipo. Pero el descanso puede interrumpirse en cualquier momento por el sonido de la alarma.
Entre los servicios más frecuentes se encuentran incendios en casa habitación, vehículos, rescates de animales, fugas de gas y atención a derrames de materiales peligrosos.

En una jornada pesada, cada estación puede atender hasta ocho incendios. Sumando todas las estaciones del estado, la cifra puede alcanzar entre 50 y 60 siniestros en un solo día. En días más tranquilos, el promedio baja a tres o cinco servicios por base.
Para enfrentar estas emergencias cuentan con distintas unidades: máquinas principales contra incendio, camiones con escalera, tanques bomba, pipas y una unidad especializada para residuos químicos peligrosos.
“La máquina principal número 33 es la que sale primero a un incendio, por su capacidad de agua y equipo”, detalló.
Durante el recorrido, Eliud mostró las áreas de descanso, donde entre siete y ocho compañeros por turno duermen en horarios establecidos, generalmente de 8 de la noche a 6 de la mañana, siempre listos para activarse.
La estación también cuenta con área recreativa, como una mesa de billar, que ayuda a liberar el estrés acumulado por la intensidad del trabajo.
“Este tipo de labor genera mucho estrés, necesitamos un momento para relajarnos y convivir en equipo”, señaló.
En la cocina, un chef apoya de lunes a viernes en la preparación de alimentos. El comedor permanece disponible las 24 horas, ya que en ocasiones las emergencias no permiten salir a buscar comida.
Al recordar el servicio que más lo ha marcado, Soto Martínez mencionó un incendio ocurrido hace algunos meses en un anexo de mujeres, donde se reportaban personas atrapadas en un edificio de tres niveles.
“Entramos por una ventana otro compañero y yo. Escuchar a una persona pedir ayuda y no saber exactamente qué te vas a encontrar es algo que te marca”, relató.
Aunque existe un protocolo para no arriesgarse innecesariamente, reconoció que la preparación los impulsa a dar un esfuerzo adicional cuando hay vidas en juego.
“Estamos entrenados, capacitados y equipados para ir un poco más allá cuando la situación lo requiere”, afirmó.
El bombero reconoció que enfrentan escenas difíciles, incluso el hallazgo de personas sin vida, lo que puede afectar emocionalmente. Por ello, cuentan con apoyo psicológico dentro de la corporación.
“Si algo se queda en tu mente y no lo trabajas, llega un punto en que tu cuerpo colapsa. Aquí tenemos apoyo cuando lo necesitamos”, comentó.

Antes de ingresar a un incendio, cada elemento se coloca botas especiales, traje estructural, guantes, casco, monja —que cubre el rostro y el cuello— y equipo de respiración autónoma para evitar la inhalación de humo tóxico.
“En cualquier incendio debemos usar el equipo autónomo, el humo puede generar enfermedades a largo plazo”, explicó.
Todo el equipo es proporcionado por la corporación mediante la gestión de recursos, con el objetivo de garantizar la seguridad del personal.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a respetar el paso de las unidades de emergencia.
“Hay gente que sí se hace a un lado, pero también hay quienes no. Cada segundo cuenta cuando vamos a atender un servicio”, puntualizó.
Para los Bomberos de Nuevo León, cada alarma representa un nuevo desafío. Sin embargo, detrás del uniforme y el equipo especializado, hay hombres y mujeres que han decidido convertir el riesgo en una vocación permanente de servicio.




