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MONTERREY, NL., 23 de julio de 2026.- Una de las principales líneas de investigación sobre el accidente de un avión de Aerus ocurrido la semana pasada en Pesquería apunta a una posible colisión con aves, incidente que habría provocado el paro de uno de los motores de la aeronave.
Especialistas consultados señalaron que el percance presenta características similares a otros eventos registrados en la aviación por impacto de fauna, como el ocurrido en 2009 con un avión de US Airways que tuvo que amerizar en el río Hudson, en Nueva York, tras ingerir una parvada de gansos en sus motores.
El accidente ocurrió el pasado 13 de julio, cuando un Cessna Grand Caravan EX que cubría la ruta Piedras Negras-Monterrey realizó un aterrizaje de emergencia en el Ejido Zacatecas, en el municipio de Pesquería, a unos 4.6 kilómetros del Aeropuerto Internacional de Monterrey.
En el incidente resultaron con lesiones leves el capitán Enrique Berra Mellado, de 53 años; el copiloto Diego Elías Galván Maña, de 28, y la pasajera Ingrid Valenzuela Martínez, de 31 años.
De acuerdo con especialistas, la zona donde ocurrió el accidente registra una importante presencia de aves debido a la cercanía con el Río Pesquería, donde especies como garzas y egretas suelen desplazarse hacia las inmediaciones de las pistas del aeropuerto, representando un riesgo para las operaciones aéreas.
Aunque la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) aún no determina oficialmente la causa del paro del motor, una fuente con conocimiento del tema indicó que sería necesario revisar nuevamente las medidas de control de fauna implementadas en el aeropuerto.
Según un estudio realizado en 2023 por consultores internacionales sobre el cumplimiento de las normas de seguridad aeroportuaria, se detectaron deficiencias en el programa de control de fauna del Aeropuerto Internacional de Monterrey, entre ellas falta de personal especializado, insuficiente capacitación, equipo limitado y vehículos fuera de servicio.
El análisis también señalaba que únicamente cuatro personas estaban asignadas a las labores de manejo del peligro aviario, con jornadas de 12 horas, además de que se utilizaban herramientas consideradas insuficientes para ahuyentar aves y se carecía de tecnología especializada para el monitoreo de la fauna.
Especialistas indicaron que, además de las acciones que corresponden al Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA) y a la AFAC, también es importante atender factores externos como la presencia de tiraderos cercanos que pueden atraer aves a la zona aeroportuaria.
Las investigaciones sobre el accidente continúan y será la AFAC la encargada de determinar oficialmente las causas del incidente una vez que concluyan los peritajes correspondientes.




