Desde hermanas fantasma hasta pájaros gigantes: relatos paranormales que suceden en Nuevo León
MONTERREY, NL., 08 de julio de 2026.- Convencida de que ningún gato o perro vive en la calle por decisión propia, Lizbeth Mata, una joven de Santa Catarina, ha rescatado cuatro gatos que vivían en situación vulnerable, brindándoles atención veterinaria, refugio y un hogar definitivo.
El compromiso de la chica de 24 años con el bienestar animal la ha llevado a intervenir en momentos críticos para salvar tanto a perros como a gatos, entre ellos, una gatita llamada Carey, que sobrevivió a un ataque gracias a que la familia de Lizbeth la trasladó de inmediato a recibir atención veterinaria.
“Siempre he pensado que ellos no decidieron estar ahí. Ellos no deciden en vivir eso, no deciden ser gatitos abandonados; ellos tienen que aprender a vivir con eso, ya sea porque los abandonaron o porque eso es lo que les tocó en la vida, pero ellos no lo deciden”, declaró Lizbeth.
Carey llevaba alrededor de cuatro años en la colonia Fama 3.
Sus antiguos dueños la abandonaron cuando dejaron la vivienda tras separarse, “y tristemente tomaron la decisión de abandonar aquí a dos de los gatitos que tenían”, recordó la muchacha para Quadratín Nuevo León. Por lo que la gatita permaneció durante años en los alrededores de lo que alguna vez fue su hogar.
“Hace como menos de un año, yo creo, ella realmente era una gatita muy arisca y muy tímida, y nada más se la pasaba en la zona de lo que antes era su casa. Ella pensando que era su casa todavía, pero pues no”, indicó y agregó que aunque unas personas se mudaron tiempo después, ellos no la adoptaron. Sin embargo, los nuevos dueños eran amables con ella.
De acuerdo con sus palabras, desde hace alrededor de un año, los habitantes de su colonia comenzaron a sensibilizarse respecto al cuidado de los animales en situación de calle; les dejaban comida y agua.

Con el paso de los meses comenzó a confiar en los vecinos y uno de los lugares donde se sentía segura era la casa de Lizbeth. Ella explicó que su familia comenzó a dejar agua y alimento para los gatos de la colonia, especialmente ante las altas temperaturas y porque observaban que muchos buscaban comida entre la basura.
Todo cambió un martes por la tarde. Mientras Lizbeth se encontraba en el centro de Monterrey, recibió una llamada de su hermano, quien le dio la noticia de que la gatita había sido atacada por un perro y que su estado era tan crítico que le comentó: “está falleciendo aquí conmigo”.
La llamada la tomó por sorpresa. Apenas 20 minutos antes se había despedido de Carey para dirigirse al centro de Monterrey.
“Ya después le marqué y le pregunté de ‘oye, ¿pues qué pasó?’ y me dice ‘no, es que estoy platicando aquí con los vecinos. Resulta que estaba pasando una señora, una señora ya grande, de la tercera edad, junto con unos perritos suyos y uno de esos perros pues me imagino que son muy bravos; la vieron que estaba abajo del carro, como que la buscaron, y uno de ellos decidió agarrarla, morderla y atacarla’. Prácticamente, sufrió un ataque”, contó y añadió que la mordió en la parte del cuello, el cráneo, en el tórax y la zarandeó, según los vecinos.
Por ello, al observar el delicado estado de la gatita, su familia optó por trasladarla para que recibiera atención veterinaria. Lizbeth comentó que lo hicieron, sobre todo, para acompañarla en caso de que no sobreviviera.
“Su doctora de cabecera al principio no tenía un diagnóstico como tal, porque ella también ya después nos confesó que la había visto muy mal cuando llegó y realmente pensó que esa noche iba a ser su última”.
Durante los días siguientes, Lizbeth acudía constantemente a verla y llevarle alimento mientras permanecía en recuperación. De acuerdo con la entrevistada, la preocupación más grande era que, después del ataque, los ojos de la felina se movían de un lado para el otro y no podía mantenerse de pie, lo cual podía indicar un daño neurológico.
Tras varios días de tratamiento veterinario, Carey comenzó a recuperarse de las heridas y, para sorpresa de los médicos, logró caminar nuevamente sin presentar daño neurológico permanente.
“En el caso de que ella vuelva a presentar movimiento de los ojos, que vuelva a tener complicaciones al momento de caminar, brincar o bajar las escaleras, ya se va a tener que hacer una resonancia magnética”, dijo.
Actualmente, Carey acude a consultas cada cuatro días, toma su medicamento y Lizbeth, así como su familia, le hacen las curaciones correspondientes.
“Los especialistas han dicho que afortunadamente ha tenido un progreso muy bueno. Están muy sorprendidos con ella, la verdad, el como ella luchó para poder sobrevivir”.
Ahora su familia piensa quedarse con Carey, en especial su mamá, quien dijo que si la van a ayudar es para quedarse con ella, ya que no consideró justo que “le demos tratamiento, le demos hogar y comida, la acostumbremos y luego la dejemos ir”.

Sin embargo, Carey no ha sido el único animalito al que Lizbeth ha ayudado.
Antes de Carey, la joven ya había rescatado a otros tres gatos en situación vulnerable, brindándoles atención veterinaria y un hogar.
Una de ellas es Gorda, hermana de Carey. La gatita solía refugiarse en un árbol frente a la casa de Lizbeth hasta que un día apareció lesionada. Tras recibir atención médica, fue adoptada por la familia.
Otro de los casos fue el de Panchona, rescatada por la pareja de Lizbeth en un terreno baldío cercano a su lugar de trabajo durante un día de lluvia. Aunque logró integrarse a la familia, tiempo después falleció a causa de una enfermedad relacionada con las condiciones en las que vivió antes de ser rescatada.
“De las consecuencias de tener gatitos callejeros, es que suelen tener muchas enfermedades que están en el exterior. Hay muchas enfermedades que los gatitos callejeros tienen muy infecciosas e incluso mortales a cierto grado. Un gatito puede tener una enfermedad y esa enfermedad puede tener su punto débil en alguna edad, eso fue lo que le pasó a ella”, explicó la joven.
La tercera historia es la de Chiquitina, una gatita de apenas un mes y medio de edad que Lizbeth encontró cubierta de aceite para autos en un terreno cercano a su vivienda. Después de un tratamiento especializado logró recuperarse, aunque tiempo después también falleció debido a una enfermedad.
No obstante, además de Carey, Gorda, Panchona y Chiquitina, Lizbeth indicó que esta acción es común en su familia: resguardar animalitos en situación vulnerable, brindarles atención, cuidado y cariño y posteriormente buscarles las personas que se convertirán en su familia.
Desde que Carey llegó al hogar de la muchacha, se ha encontrado separada de la Gorda como parte de un proceso de adaptación, mientras descartan infecciones, donde los doctores de cabecera de ambas están monitoreando.
“Parte de esa decisión de también querer ayudarla, es darle un hogar nuevo, una nueva oportunidad de amor, por así decirlo; darle un hogar, que aprenda qué es amar y que tenga un lugar seguro en el que pueda comer, descansar y tomar agüita todos los días”, comentó.
Lizbeth Mata reconoció que adoptar a un animalito es un compromiso, pues ellos requieren atención, dinero y tiempo del cual no todos gozan.
“Si tienen la posibilidad económica, anímica y de tiempo para poder hacerlo: adelante. ¿Por qué? Porque, la verdad, el rescatar a un animalito y el adoptarlo es mucho compromiso porque tú quieres ver bien a la mascotita, a tu compañero de vida. Tú quieres verlo bien y el verlo bien ¿qué involucra? El darles de comer, darles agua fresca, limpiar sus espacios, jugar con ellos y sacarlos a pasear”.
“O sea es un compromiso, que haces ¿por qué? Porque los quieres. Entonces si tú sabes que no te vas a poder comprometer en eso, pues no lo hagas, pero si ves situaciones como estas no las ignores. Puedes llamar a centros que se dedican a rescatar animalitos, publicarlos en redes sociales, marcar a las autoridades correspondientes o llevarlos a veterinarias”,
Porque aunque no se debe ignorar la situación, tampoco es comprometerse si no se cuenta con las posibilidades, por ello aseveró que: “cada quien puede hacer como su granito de arena, en la forma en la que está en sus posibilidades”.




