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MONTERREY, NL., 22 de julio de 2026.- El envejecimiento de la población es uno de los cambios demográficos más importantes que enfrenta Nuevo León. En las últimas tres décadas, el número de personas adultas mayores prácticamente se triplicó, mientras que su participación dentro de la población estatal continúa en aumento, una tendencia que anticipa mayores desafíos en materia de salud, cuidados, movilidad y seguridad social.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, Nuevo León cuenta con cinco millones 784 mil 442 habitantes. De ellos, 654 mil 50 tienen 60 años o más, lo que representa 11.3 por ciento de la población, es decir, una de cada nueve personas en el estado pertenece a este grupo de edad.
Aunque los adultos mayores siguen siendo una minoría frente al resto de la población —que concentra el 88.7 por ciento de los habitantes—, su crecimiento ha sido constante y superior al del conjunto de la población. En 1990, este sector estaba conformado por 187 mil 520 personas, equivalentes al 6.1 por ciento de la población estatal; para el año 2000 ascendió a 274 mil 873 habitantes (7.2 por ciento) y en 2010 alcanzó 407 mil 278 personas (8.8 por ciento), hasta llegar a los 654 mil 50 registrados en 2020.
En apenas tres décadas, la población de 60 años y más en Nuevo León aumentó de 6.1 a 11.3 por ciento, reflejo de un proceso de envejecimiento demográfico que se ha acelerado por la disminución de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida.
El envejecimiento de la población en Nuevo León también tiene un componente de género. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, de las 654 mil 50 personas de 60 años y más, 354 mil 762 son mujeres, mientras que 299 mil 288 son hombres.
Esto significa que 54.2 por ciento de la población adulta mayor corresponde a mujeres, frente a 45.8 por ciento de hombres, una diferencia que se explica principalmente por la mayor esperanza de vida femenina.
A medida que aumenta la edad, esta brecha suele ampliarse, ya que las mujeres presentan una mayor supervivencia en los grupos de edad más avanzados. Este fenómeno plantea retos particulares, pues una proporción importante de ellas enfrenta la vejez viviendo sola, en condición de viudez o con mayores necesidades de cuidados.
El aumento en la población adulta mayor también representa un desafío para el sistema de salud. Conforme avanza la edad, incrementa la incidencia de enfermedades crónicas, la demanda de consultas médicas, tratamientos especializados, rehabilitación y servicios de cuidados de largo plazo.
A nivel nacional, la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2021, elaborada por el INEGI, muestra que las enfermedades crónicas constituyen uno de los principales problemas de salud entre las personas de 50 años y más. La hipertensión arterial es el padecimiento más frecuente, al afectar a alrededor del 40 por ciento de este grupo de población; le siguen la diabetes, con una prevalencia cercana al 23 por ciento, y la artritis, presente en aproximadamente 11 por ciento de los adultos mayores.
El crecimiento de la población adulta mayor también implica una mayor demanda de cuidados. Conforme avanza la edad, aumenta la probabilidad de que las personas requieran apoyo para realizar actividades cotidianas.
El Panorama Sociodemográfico de Nuevo León 2020, señala que el ocho por ciento de la población del estado presenta alguna discapacidad. De ese grupo, la mayor concentración corresponde a personas de 60 años y más, quienes representan 5.7 puntos porcentuales del total de la población estatal, muy por encima de los grupos de menor edad, condición que puede implicar dificultades para caminar, subir escaleras, ver, escuchar, recordar o realizar actividades básicas de la vida diaria.
El avance de la edad también trae consigo una disminución en la capacidad de movilidad, lo que impacta la autonomía y la calidad de vida de las personas adultas mayores. Actividades como caminar, subir escaleras o trasladarse en el transporte público pueden convertirse en obstáculos que limitan su participación en la vida social y económica.
De acuerdo con el Panorama Sociodemográfico de Nuevo León 2020 del INEGI, la dificultad para caminar, subir o bajar escaleras es la discapacidad más frecuente entre la población del estado. Esta condición se concentra principalmente en las personas de 60 años y más, lo que incrementa la necesidad de infraestructura accesible, espacios públicos adaptados y sistemas de transporte que respondan a las necesidades de una población cada vez más envejecida.
Además de la atención médica, la seguridad social constituye uno de los principales pilares para garantizar el bienestar de las personas adultas mayores. Contar con una pensión o jubilación permite afrontar los gastos relacionados con la alimentación, medicamentos, vivienda y cuidados.
En Nuevo León, una parte importante de este sector recibe apoyo a través de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. De acuerdo con la Delegación de Programas para el Bienestar, más de 430 mil personas de 65 años y más son beneficiarias de este programa federal en la entidad, el cual otorga un apoyo económico bimestral para contribuir a mejorar sus condiciones de vida.
El crecimiento de la población adulta mayor representa uno de los principales retos demográficos para Nuevo León. La demanda de servicios de salud, cuidados, movilidad y seguridad social continuará en aumento, por lo que garantizar una vejez digna requerirá fortalecer las políticas públicas y la atención a este sector de la población.




