Hablar sobre el deseo de morir también es una señal de alerta, advierte psicóloga
MONTERREY, NL., 27 de octubre de 2025.- A pocos días de celebrarse el Día de Muertos, las panaderías y puntos de venta en todo Nuevo León ya se encuentran ofreciendo uno de los productos más esperados del año: el pan de muerto, símbolo inconfundible de esta temporada que une el sabor, la memoria y la tradición mexicana.
En distintos municipios del estado, desde Monterrey hasta Santiago, Escobedo, Guadalupe y Apodaca, los mostradores se llenan con las características piezas de pan cubiertas de azúcar, ajonjolí o rellenas de sabores modernos como chocolate, cajeta o crema pastelera.
Los precios varían según el tamaño y la presentación: los panes individuales pueden encontrarse desde 22 pesos, mientras que las presentaciones familiares alcanzan los 75 pesos, ideales para compartir durante las reuniones o colocar en los altares dedicados a los fieles difuntos.
Además de ser un deleite gastronómico, el pan de muerto tiene un profundo significado cultural. Forma parte esencial de la ofrenda del Día de Muertos, colocándose junto a velas, flores de cempasúchil, fotografías y otros elementos que simbolizan la bienvenida a las almas que regresan del más allá.
Panaderos locales reportan que la demanda comenzó a incrementarse desde mediados de octubre, y se espera que alcance su punto más alto durante los primeros días de noviembre.
“Es una de las temporadas más importantes del año, porque la gente busca conservar las tradiciones y al mismo tiempo disfrutar del pan recién horneado con su familia”, mencionan comerciantes del centro de Monterrey.
El pan de muerto, más allá de su sabor, representa un homenaje a la vida y a la memoria. Con su forma redonda que simboliza el ciclo de la existencia y las tiras de masa en forma de huesos, esta pieza sigue siendo una manifestación viva de la cultura mexicana.
Así, entre aromas de anís, mantequilla y azúcar, Nuevo León se prepara para celebrar el Día de Muertos con una mezcla de devoción, identidad y sabor que año con año mantiene viva una de las tradiciones más entrañables del país.





