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MONTERREY, NL., 4 de septiembre de 2025.- Madres y padres de familia de un jardín de niños ubicado en la colonia Portal de Juárez, denunciaron de manera colectiva que sus hijos fueron presuntamente retenidos en un salón durante más de tres horas, bajo órdenes de la directora del plantel, durante el turno vespertino.
El hecho habría provocado afectaciones físicas y emocionales en los menores, así como tensión y presión sobre la maestra a cargo del grupo.
Según los testimonios de los padres, el encierro se dio en un aula mientras los niños solicitaban ir al baño. Algunos de los menores se hicieron pipí y otros vomitaron ante la imposibilidad de salir, mientras que la brigada interna de evacuación tuvo que intervenir para contener la situación.
“Después de que la maestra estuvo grite, grite, grite, los niños pedían ir al baño. La directora entró al salón y le dijo algo a la maestra, pero no permitió que los niños salieran. Varios se hicieron pipí, algunos vomitaron, fue terrible”, relató una madre presente.
El impacto no se limitó a los menores. La maestra que estaba al frente del grupo también resultó afectada, ya que fue reprendida frente a los niños y tuvo que lidiar con la situación sin recibir apoyo. Los padres señalaron que la docente quedó visiblemente alterada y con una carga emocional considerable.
“Ella también sufrió. La dejaron sola enfrentando un grupo de niños asustados y angustiados, mientras la directora la regañaba frente a todos. Esto no puede seguir ocurriendo”, añadió un padre.
Los padres denunciaron que sus hijos presentaron miedo y rechazo a regresar al plantel. Algunos tuvieron pesadillas nocturnas y llantos repetidos, reflejando el trauma provocado por el encierro.
“Mi niño se despertó varias veces llorando, diciendo que no quería volver al kínder. Esto no es justo, estamos hablando de pequeños que deberían sentirse seguros y queridos en la escuela”, aseguró otra madre.
Ante estos hechos, los padres y madres exigieron la intervención inmediata de la Secretaría de Educación de Nuevo León y solicitaron el relevo de la directora del plantel. Subrayaron que no es la primera vez que existen quejas contra la dirección, y que los antecedentes de años anteriores aumentan la gravedad de la situación.
“El problema no es de ahora. Son muchas quejas acumuladas a lo largo de los años. Si no puede con el puesto, que se retire. Queremos que nos cambien a esta directora y que se investigue a fondo lo ocurrido”, expresó un padre durante la reunión organizada en el kínder.
Los padres dejaron en claro que su objetivo no es confrontar a la institución, sino proteger a los niños y garantizar un ambiente seguro y respetuoso. Señalaron que, de no recibir respuesta pronta por parte de las autoridades, evaluarán acudir a instancias superiores y de derechos humanos para asegurar que la situación no quede impune.
“No vamos a quedarnos callados. La seguridad y bienestar de nuestros hijos está primero. No vamos a permitir que se repitan situaciones de miedo, humillación o violencia dentro de la escuela”, concluyeron los padres.
Hasta el momento, la Secretaría de Educación de Nuevo León no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre este caso, mientras los padres continúan organizados y vigilantes para garantizar que se actúe conforme a la ley y a los derechos de los menores.




