Calor y bochorno marcarán este jueves en Nuevo León
MONTERREY, NL., 21 de julio de 2026.- En México, los perros dejaron de ser solo guardianes del hogar: hoy son parte de millones de familias. De acuerdo con el INEGI, en el país existen alrededor de 43.8 millones de perros y casi 7 de cada 10 hogares cuentan con algún tipo de mascota, un cambio que refleja una nueva forma de entender la relación con los animales de compañía. En Nuevo León, esta transformación también se ha visto reflejada en la cultura y en la legislación, donde pasaron de ser considerados una propiedad a ser reconocidos como seres sintientes que requieren protección y bienestar.
Durante años, la imagen del perro en muchos hogares regiomontanos estuvo relacionada con la seguridad: permanecían en patios, cocheras o espacios exteriores como guardianes de la vivienda. Su función principal era alertar ante la presencia de extraños y proteger el patrimonio familiar, mientras que sus necesidades emocionales y de bienestar quedaban en un segundo plano.
Sin embargo, la relación entre las personas y los animales de compañía comenzó a cambiar. El concepto de “mascota” evolucionó hacia el de un integrante más del hogar, acompañado de una mayor responsabilidad sobre su cuidado, alimentación, salud y calidad de vida.
Este cambio social también se reflejó en las leyes de Nuevo León. La Ley de Protección y Bienestar Animal para la Sustentabilidad del Estado de Nuevo León establece que los animales son seres sintientes y reconoce la obligación de brindarles un trato digno, respetando sus necesidades físicas y emocionales.
El cambio en la forma de ver a los animales no solo ocurrió en los hogares; también llegó al marco legal del estado. Nuevo León dio un paso importante en la protección animal con la creación de una legislación específica para garantizar su bienestar.
La Ley de Protección y Bienestar Animal para la Sustentabilidad del Estado de Nuevo León fue publicada en el Periódico Oficial del Estado el 28 de septiembre de 2016, con el objetivo de establecer medidas para proteger a los animales, brindarles condiciones adecuadas de alojamiento, desarrollo y salud, además de prevenir actos de maltrato, crueldad y sufrimiento.
Posteriormente, la norma ha tenido modificaciones para fortalecer la protección de los animales. La última reforma registrada en la legislación estatal corresponde al 27 de junio de 2025.
Uno de los cambios más importantes fue dejar atrás la idea de que los animales son únicamente bienes o propiedades. La ley plantea una visión basada en el bienestar animal, reconociendo que requieren cuidados y protección por su capacidad de experimentar condiciones como dolor, sufrimiento y bienestar.
La transformación también llegó al ámbito penal. El estado incorporó al Código Penal de Nuevo León el capítulo de delitos de maltrato o crueldad contra los animales domésticos mediante una reforma publicada el 21 de diciembre de 2015.
Actualmente, quien cometa actos de maltrato o crueldad contra un animal doméstico y le cause lesiones, dolor o sufrimiento puede recibir una pena de seis meses a tres años de prisión, además de una sanción económica de 200 a 300 cuotas. Si el maltrato provoca la muerte del animal, la pena puede aumentar hasta cuatro años de prisión y una multa de 300 a 500 cuotas.
Asimismo, se contempla que las personas responsables de maltrato pierdan derechos sobre los animales que tenían bajo su custodia y puedan quedar impedidas para trabajar en actividades relacionadas con el manejo de animales.
Así, en menos de una década, Nuevo León pasó de una visión donde muchos perros eran considerados principalmente guardianes del hogar, a un modelo donde su cuidado implica obligaciones legales y donde su bienestar forma parte de la responsabilidad de quienes los integran a su familia.
El cambio ya no solo se mide en dónde duerme un perro, sino en cómo es tratado. En Nuevo León, los lomitos pasaron de permanecer en el patio como protectores del hogar a compartir espacios, rutinas y momentos familiares. La evolución de las leyes y de la sociedad refleja una nueva realidad: los animales de compañía dejaron de ser vistos como objetos para convertirse en seres sintientes que merecen respeto, cuidado y una vida digna.




