Tanatología: la ciencia que acompaña a las personas durante el duelo
MONTERREY, NL., 5 de noviembre de 2026.- El cansancio constante, los mareos y la falta de energía suelen atribuirse al estrés o a las actividades cotidianas; sin embargo, también pueden ser señales de anemia, un padecimiento que puede pasar desapercibido y que afecta principalmente a mujeres, especialmente durante el embarazo.
En Nuevo León, el 6.6 por ciento de las mujeres no embarazadas de entre 12 y 49 años presentaba anemia, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2022; mientras que el 23.3 por ciento de las mujeres de ese mismo grupo de edad tenía deficiencia de hierro, uno de los principales nutrientes necesarios para producir hemoglobina, proteína que permite transportar oxígeno a través de la sangre.
A nivel nacional, la situación también representa un desafío para la salud femenina. Un estudio publicado en noviembre de 2025 en la revista Salud Pública de México, con información de la ENSANUT Continua 2022-2024, encontró que el 12.1 por ciento de las mujeres mexicanas no embarazadas de entre 12 y 49 años presentaba anemia.
Uno de los grupos con mayor riesgo de desarrollar anemia son las mujeres en edad reproductiva, debido a que durante la menstruación pueden perder cantidades importantes de sangre y, con ello, hierro.
Esta situación puede agravarse cuando existen periodos menstruales abundantes, una alimentación con bajo contenido de hierro o dificultades del organismo para absorber este mineral.
Mientras que, durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan debido a que el cuerpo debe producir más sangre para atender los requerimientos de la madre y el desarrollo del bebé. Cuando no se cuenta con las reservas suficientes, puede aparecer anemia por deficiencia de hierro.
Este padecimiento durante la gestación requiere especial atención, ya que puede incrementar el riesgo de complicaciones como parto prematuro y bajo peso al nacer. Por ello, las revisiones prenatales permiten identificar oportunamente alteraciones en los niveles de hemoglobina y determinar si es necesario iniciar un tratamiento.
Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que sus manifestaciones pueden confundirse con el agotamiento físico o la falta de descanso. En algunos casos, incluso puede desarrollarse sin síntomas evidentes.
La anemia puede identificarse mediante una biometría hemática, un estudio de sangre que permite conocer los niveles de hemoglobina y evaluar las características de los glóbulos rojos.
Cuando se detecta una disminución de estos valores, el personal médico puede solicitar estudios adicionales para identificar la causa, entre ellos pruebas para medir las reservas de hierro, vitamina B12 o ácido fólico.
Aunque la deficiencia de hierro es una de las causas más comunes, la anemia también puede relacionarse con pérdidas de sangre, enfermedades crónicas y deficiencias de otros nutrientes.
Por eso, para reducir el riesgo de anemia por falta de hierro, se recomienda mantener una alimentación variada que incluya carnes, pescado, huevo, frijoles, lentejas y vegetales de hojas verdes. También es conveniente consumir alimentos ricos en vitamina C, como cítricos, guayaba y jitomate, debido a que favorecen la absorción del hierro.
En el caso de las mujeres embarazadas, es importante acudir a las consultas prenatales y seguir las indicaciones médicas sobre la suplementación de hierro y ácido fólico.
La Secretaría de Salud de Nuevo León advierte que el tratamiento depende de la causa y gravedad de la enfermedad, por lo que no se recomienda consumir suplementos de hierro sin una valoración previa.
Aunque puede confundirse con el cansancio cotidiano, la anemia no debe normalizarse. Identificar sus señales y realizarse estudios de laboratorio permite detectar el problema y recibir atención antes de que provoque complicaciones, especialmente en mujeres embarazadas y otros grupos vulnerables.




