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MONTERREY, NL., 2 de noviembre de 2026.- La pérdida de un ser querido, una mascota, un empleo o incluso una relación de pareja puede desencadenar un proceso de duelo que, en ocasiones, resulta difícil de afrontar. Ante estas experiencias, la tanatología ofrece acompañamiento para ayudar a las personas a comprender sus emociones y adaptarse a los cambios.
Blanca Fernández, tanatóloga, explicó que esta especialidad aborda las distintas pérdidas que una persona puede experimentar a lo largo de su vida, con un enfoque integral que contempla las dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual.
La especialista señaló que el acompañamiento tanatológico busca ayudar a quienes atraviesan un duelo a reconocer sus emociones y encontrar la manera de integrar la pérdida a su vida cotidiana.
“Si estamos hablando que estamos atravesando un proceso de pérdida y me cuesta adaptarme a este cambio, que puede ser la ausencia física de mi ser querido o bien alguna otra circunstancia, y estoy manifestando insomnio, exceso de alcohol, drogas o tengo ideas suicidas, es cuando ya los tanatólogos pedimos o canalizamos hacia un psicólogo”, explicó Fernández.
La forma en que una persona enfrenta el duelo también puede estar relacionada con las circunstancias en las que ocurrió la pérdida. De acuerdo con la tanatóloga, el fallecimiento por causas naturales puede vivirse de manera distinta a una muerte violenta, que puede generar emociones más complejas en los familiares.
Fernández indicó que la culpa es uno de los sentimientos que pueden aparecer durante el duelo. En estos casos, el acompañamiento busca identificar y trabajar las emociones que dificultan la aceptación de la pérdida, para que la persona pueda incorporarla a su historia de vida.
La tanatología también procura que quienes atraviesan estas experiencias reciban un trato respetuoso, compasivo y digno. El objetivo es acompañarlos en el reconocimiento de su realidad y en la búsqueda de herramientas para continuar con su vida.
Cuando el duelo se acompaña de síntomas persistentes que afectan las actividades cotidianas, consumo problemático de sustancias o pensamientos suicidas, es importante buscar atención profesional. El acompañamiento tanatológico puede complementarse con atención psicológica o psiquiátrica, según las necesidades de cada persona.
