Psoriasis afecta a 2.5 millones de personas en México; solo 14% recibe terapias biológicas
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de enero de 2026.- En el mundo cotidiano existen las enfermedades autoinmunes, crónico-degenerativas. Sabemos que existen, hemos escuchado sus nombres o sabemos de algún caso lejano. Pero ¿qué pasa cuando un familiar cercano recibe un diagnóstico de cáncer, diabetes, insuficiencia renal, lupus o alguna afección cardiaca?
De entrada, se experimenta enojo, incertidumbre, miedo e incluso negación. En ocasiones buscamos “hacer como si no pasara nada”, como si nuestro familiar no estuviera enfermo. Lo vemos bien y decidimos no hablar de ello, pero en el fondo está actuando el miedo a que al hablarlo se haga real, reseña un artículo de prensa de la Mtra. Martha Ivette Flores Aceves, Psicóloga de la Dirección de Asistencia Social de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
También podemos sentir incertidumbre por la falta de información sobre el padecimiento, y por eso es importante investigar y preguntar a médicos, escuchar a nuestro familiar que enfrenta la enfermedad, y saber que habrá respuestas a nuestras preguntas, respuestas que no siempre nos gustarán, pero nos permitirán tener un norte, nos ayudarán a que el camino se vea menos borroso.
Es probable que el enfermo tenga recaídas o ánimo bajo; quienes estamos a su alrededor también podemos estar asustados, tristes, enojados… pero podemos hacer el esfuerzo de prestar nuestra energía para ayudarle a moverse, a buscar la luz en la oscuridad.
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