Digitaliza DIF Nuevo León trámites y servicios para las familias
MONTERREY, NL., 6 de octubre de 2025.- Octubre es el mes de ir haciendo muchas cosas, por ejemplo, de ir preparando el altar para el Día de Muertos, de ir comprando dulces para los pequeños, de ir viendo disfraces y de ir escogiendo calabazas.
Si bien, en México el Halloween no cobra la misma relevancia que en Estados Unidos, no es mentira que desde que inicia septiembre las calabazas van cobrando presencia en los pasillos de los supermercados, en las tienditas de la esquina, en internet y en todos lados… pero ¿por qué?
Hace dos mil años, algunos pueblos de Irlanda, Escocia y regiones del norte de Europa celebraban entre el 31 de octubre y 1 de noviembre el festival de Samhain, una antigua celebración celta, que marcaba el fin y el inicio de la cosecha. Excepto que la festividad no se limitaba al cambio de estación: también alertaba que los muertos llegarían al mundo de los vivos dentro de poco.
Y aunque se pensaba que el 31 de octubre las almas regresaban adonde debían estar, aseguraban que aquel día aparecían brujas, duendes y un sinfín de criaturas para cobrar el mal que les habían hecho en vida.
De modo que así surgieron leyendas, mitos y tradiciones, entre ellas, la de convertir nabos en lámparas en Irlanda, la cual se originó de la historia de Stingy Jack, un hombre que quiso burlar al diablo al supuestamente atraparlo y dejarlo ir con la condición de que no fuera al infierno una vez que muriera. Solo que cuando pasó y su tiempo llegó… tampoco lo quisieron en el cielo.
Aunque la tradición se mantiene, al llegar a Estados Unidos las personas se dieron cuenta de que el vegetal que más abundaba era la calabaza, la cual comenzaron a sustituir por los nabos y a colocarla afuera de sus casas. Al tallarlas y ponerles luz por dentro, pensaban que ahuyentarían a los malos espíritus que merodeaban en el mundo de los humanos durante el 31 de octubre.




